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sábado, 20 de febrero de 2016

Si tu perro te gruñe, DALE LAS GRACIAS.

¿Que hago si me perro me gruñe?
¡AGRADECERSELO!
Si, has oído bien, darle las GRACIAS por comunicarse contigo, por decirte que NO, que hay algo que no le está gustando de lo que estás haciendo.
No deberíamos castigar ni regañar si nuestro perro nos gruñe. El gruñido no es un síntoma de dominancia, no nos está retando, ni nos está amenazando, simplemente nos está ADVIRTIENDO que no se siente nada cómodo con lo que le estamos haciendo.
Puede ser que le duela, puede ser que le de miedo o puede que sienta desconfianza pero para él es absolutamente imposible explicarnos con palabras qué es exactamente lo que le está pasando pero el gruñido nos deja bien claro que NO LE GUSTA.
El gruñido no siempre significa lo mismo, hay perros que emiten un sonido muy parecido cuando les acaricias o cuando juegan pero si conoces bien a tu perro sabrás distinguir cuando es un gruñido de advertencia.
Si no haces caso al gruñido lo que viene después es TU RESPONSABILIDAD y lo que viene después del gruñido suele ser el mordisco.
Por eso insisto en que deberíamos agradecerles que nos gruñan para avisarnos ANTES de no tener más remedio que mordernos si seguimos insistiendo en nuestra conducta.
Creo que NUNCA debemos castigar a un perro por gruñirnos.
¿Qué puede pasar si le castigamos?.
Por definición, si una conducta es castigada tiende a reducirse o a desaparecer.
Si desaparece el gruñido es muy probable que el perro muerda sin previo aviso ( y esto es algo que por lo general no suelen hacer ya que forma parte de su repertorio de comunicación darnos muchas señales de advertencia antes de llegar al último recurso, el mordisco).
Si tu perro te gruñe ABRE LOS OJOS, intenta entender porqué. Qué está pasando para que te gruña. Si los gruñidos son muy frecuentes es muy importante que tomes medidas urgentes,. Tu perro no está bien, algo está pasando, es como si una persona estuviera chillando muy a menudo, sin duda le llevarías a urgencias, haz lo mismo con tu perro. Llévale al veterinario y descarta cualquier patología. Los problemas cervicales o de espalda suelen ser una de las causas más comunes en los gruñidos cuando manipulamos al animal (si hemos descartado un problema de socialización o manipulación temprana). La otitis, dolores de muelas, cojeras o procesos degenerativos como artrosis, cirugias o cualquier fuente de dolor puede son causas comunes para el gruñido.
Si el veterinario descarta una causa física debemos acudir a un especialista en comportamiento que sepa ayudarnos a entender que puede pasarle a nuestro compañero canino y cómo mejorar nuestro manejo de la situación para que no se sienta incómodo y mejore nuestra convivencia.
El gruñido es una respuesta emocional ante una situación en la que el perro no tiene control aunque puede convertirse en una reacción aprendida para alejar aquello que les desagrada.Por tanto si es una respuesta EMOCIONAL debemos descondicionar ese estimulo que lo provoca.
La obediencia y el adiestramiento tradicional no nos pueden ayudar en esta terapia. Si el perro se controla y permanece en sentado y quieto ante algo que le produce dolor o miedo no quiere decir que deje de sentir eso que siente, por tanto la raíz del problema no desaparece y puede ir aumentando el nivel de estrés del perro.
Podríamos comenzar por cambiar la respuesta emocional del animal ante el estimulo que lo provoca. Pedirle que "deje" o que vaya a "su sitio" o "mírame " son comportamientos alternativos que nos podrán ayudar a re dirigir su atención llegado el momento pero lo primero es lo primero. Necesitamos ALEJARNOS o apartale del estimulo que le provoca el gruñido para comenzar a desensibilizar.
La comida nos ayudará en este proceso. Si el perro está gruñendo es improbable que acepte comida. Buscaremos la distancia suficiente para que se relaje y acepte la comida y en ese punto podamos pedirle alguno de los comportamientos alternativos de los que hemos hablado (y le hemos enseñado previamente). Si mi perro no conoce ningún comportamiento alternativo simplemente le sacaré de la situación que le está molestando y evaluaré detalladamente que ha sido lo que ha provocado el gruñido.
El plan de acción para cambiar el estado emocional ante un estimulo depende de varios factores y debe ser un profesional el que te ayude en este proceso. No trabajamos igual si el perro gruñe a otro perro cuando le llevamos de paseo que si gruñe cuando está jugando suelto. puede que tu perro gruña cuando está comiendo su comida o cuando un niño se acerca a saludarle. es muy común el perro que está en el regazo de su compañero humano y gruñe si se acerca una persona u otro perro. Muchos perros gruñen cuando les intentamos dar un baño o cortarle las uñas, muchos otros gruñen al veterinario en consulta. Y a veces, las menos gruñe sin motivo aparente. En cualquier caso recomiendo que sea un especialista que utilice técnicas de modificación de conducta en positivo quien os ayude a entenderos mejor.
Contacta con nosotros en virginiagalego@gmail.com o en el teléfono 606131980
Virginia Gallego

sábado, 21 de noviembre de 2015

Parques caninos ¿para todos?

Cada vez en más ciudades podemos encontrar los parques para perros.

Hasta hace poco en la mayoría de ciudades de España podías sacar a pasear a tu perro casi en cualquier parque y allí encontrarte con los amigos, perrunos y humanos y pasar un rato agradable de charla y juegos. Ahora nuestra realidad está bastante más restringida, en Gran Canaria, por ejemplo, prácticamente casi todos los parques están vetados a los perros y las playas y paseos marítimos también. Aquí, como en otras ciudades, han intentado compensar esta falta de espacio de ocio con los parques para perros.

Los parques para perros son recintos por lo general vallados destinados específicamente al uso y disfrute canino. El tamaño si importa pero desgraciadamente a veces no es tenido en cuenta a la hora de diseñar estos espacios públicos. Evidentemente los perros necesitan espacios amplios para poder correr y jugar. Si el parque es demasiado pequeño es más probable que existan conflictos entre los perros (y sus compañeros humanos).

No todos los perros pueden o deben acudir al parque para perros. Los perros que más disfrutan en los parques caninos son los cachorros y jóvenes (de menos de dos años) a los que les guste jugar y están correctamente socializados. Sin embargo a otros perros el parque puede no ser nada agradables, producirles miedo, resultar traumático o producirles estrés. 

Por lo general los perros adultos se vuelven más selectivos al elegir sus compañeros de juegos y muchos no disfrutan en absoluto al verse rodeados de cachorros o adolescentes jugando “como locos”.

Nosotros somos los responsables de su bienestar por lo tanto debemos asegurarnos de entender y respetar a nuestro colega canino si no le gusta ir al parque. Estas son unas cuantas cosas a  tener en cuenta.

Si sueles llevar a su perro al parque pero que se pasa la mayor parte del tiempo debajo del banco y no juega con otros perros es más que probable que no lo esté disfrutando tanto como pensamos.

Tenemos que prestar atención a su lenguaje corporal y si muestra signos de estar incómodo o comienza su repertorio de señales de calma NUESTRA OBLIGACIÓN es ayudarle y sacarle de la situación.

Presta atención a la manera en la que juegan, el juego entre perros puede parecer muy brusco pero por o general es ritualizado. Parece que se están peleando pero en realidad están jugando ¿Cómo sabemos que están jugando? Leyendo su lenguaje corporal y teniendo en cuenta si los roles están compesados::
 ¿Siempre persigue el mismo? ¿Se turnan en las persecuciones? ¿Cuándo uno se pone encima del otro, después deja que el otro se ponga encima suyo?.
 En el juego normal suele haber muchos descansos y señales claras de estar disfrutando, carreras, saltos, juegos de peleas y persecuciones entre todos los participantes.

Si tu perro está siendo acosado por otro perro, es decir, los roles no están compensados y tu perro es siempre el perseguido e intenta escapar de debajo del otro perro que no deja de montarle constantemente es mejor que interrumpas el juego y te lo lleves a otra parte. Si tu perro es el acosador también necesitas interrumpirle, cuanto más practique este tipo de juego más nos costará reconducirlo a un juego normalizado.

Si llevas poco tiempo con tu cachorro o acabas de adoptar a un perro lo ideal evitar el parque para perros los primeros días hasta que ambos os conozcáis mejor y puedas averiguar si disfrutará en este entorno.

Si tenemos un perro con miedo a perros o a personas es preferible encontrar un lugar más apropiado a sus necesidades para nuestro paseo o escoger un horario poco frecuentado. 

Si tienes un perro pequeño es importante que le mantengas especialmente vigilado si hay perros grandes para evitar que le hagan daño accidentalmente.

En los parques para perros no suelen darse muchas peleas ya que lo normal es que se eviten pero deberás estar preparado por si tienes la mala suerte de verte envuelto en una.
 La mayoría de las peleas suelen durar solo unos segundos y se terminan en seguida sin necesidad de intervención pero si no es así, aquí tienes un par de consejos a tener en cuenta:  

-No metas las manos cerca de la boca de los perros. Parece obvio, pero lo cierto es que nuestra primera reacción siempre es coger a los perros por el collar y así es más probable que te acaben mordiendo. 

-Trata de cortar la pelea con algún ruido fuerte (lo ideal sería un ruido inesperado) o tapa sus cabezas con una chaqueta o lo que tengas a mano para distraerles lo suficiente para poder agarrarles. A veces el agua también funciona. 

-Lo ideal sería dejar que solo dos personas separen a los peros pero la experiencia me dice que serán muchas las manos que se meterán por medio y la gran mayoría sin saber exactamente que hacer.

-No hay un remedio único y eficaz para romper una pelea pero coger a cada uno de los perros por los cuartos traseros y levantarles a la vez que intentas separarles suele dar resultado. No lo hagas si crees que hay otra persona presente que puede hacerlo mejor que tu.

Creo que deberíamos crear un listado de Reglas de comportamiento para los humanos en el parque para perros. Podíamos incluir alguna de estas.

-         No te despistes. Recuerda que estás en el parque de perros y debes prestar atención a lo que ellos están haciendo. A veces nos despistamos y nos ponemos a hablar con otras personas mientras nuestro perro está pasando un mal rato siendo perseguido o tratando de evitar que le muerdan.

-         Presta atención al juego entre los perros y si crees que está “subiendo demasiado de tono” puedes interrumpirlo brevemente llamando a tu perro o interactuando con él.

-         Llamalé de vez en cuando, interactua con él, recuerdale que habeis venido juntos y dejale continuar con el juego, así será más fácil conseguir que venga cuando llega la hora de irnos a casa.

-         No lleves comida al parque de perros. Si quieres merendar hazlo en otro momento. Si llevas comida para premiar a tu perro ten en cuenta a los demás perros y si crees que puede crear conflicto con alguno de ellos, guárdala. 

-         Respeta a los demás perros de la misma manera que te gustaría que respetaran al tuyo.

-         No lleves a tu perro al parque si está enfermo, está en celo o no está vacunado.

-         Lo ideal sería que todos los perros estuvieran sin correa dentro del recinto, es más fácil que jueguen sin correa. Si crees que tu perro necesita llevar correa puedes llevarle una correa larga de 3 o 5 metros y dejarla colgando, pero debes supervisar en todo momento que esto no sea incómodo para él o para otros perros.

-         Si a tu perro le gusta mucho jugar a que le tiren la pelota es mejor que lo hagáis cuando estéis solos, es probable que no le guste compartirla con los demás. Las pelotas y otros juguetes suelen ser fuente de conflictos entre los perros y “ lo que empieza como juego, acaba en pelea”. Al parque se supone que venimos a jugar con otros perros y el juego de la pelota es más bien para jugar solos.

-         Ten especial cuidado si hay niños en el parque, vigila que no molesten a los perros y evita que se pongan en medio cuando estén corriendo. Los perros no suelen prestar atención a lo que tienen delante cuando van a toda velocidad, evita que se crucen en su camino.

-         Evita los conflictos entre perros y entre sus compañeros humanos, se supone que venimos a pasarlo bien.

-         Si ves algún perro siendo agredido por otro perro o por alguna persona AYUDALE. Llama a la policía si es necesario, nadie puede maltratar a un animal, ni siquiera, menos aún, su propietario)

-         La más evidente, no olvides recoger las cacas de tus perros y tus propios desperdicios antes de salir del parque, deja el lugar como te gustaría encontrarlo.

A mi particularmente no me gustan demasiado los parques para perros porque creo que no se respetan estás mínimas reglas de convivencia. No todos mis perros disfrutan jugando con otros perros y creo firmemente que los perros deberían estar suficientemente educados y socializados para poder convivir con nosotros en cualquier espacio público y por tanto las autoridades no deberían restringir su espacio de ocio a los parques para perros Sé que llegará el día que esto sea posible). Por otro lado creo que los perros disfrutan mucho más en un paseo tranquilo por la ciudad olisqueando nuevos entornos, por el campo o la playa que “encerrados” en un parque “obligados” a jugar sobreexcitados durante 20 minutos.
Pero ya que existen los parques de perros y a veces no hay muchas alternativas “legales” para los perros de ciudad, creo que nuestra obligación es utilizarlos de manera que TODOS lo pasemos bien, respetándonos y respetándoles.

Virginia Gallego. Educadora canina.  

Este articulo fue escrito para la revist REC+ Revista de educación canina en positivo. Puedes leerla AQUI

viernes, 15 de mayo de 2015

¿Tienes un perro reactivo? Estos son algunos ejercicios que enseñamos en nuestras clases

ADVERTENCIA: Si tienes un perro reactivo lo más recomendable es que busques la ayuda de un profesional cualificado.

Cuando yo empecé a trabajar en esto de la educación canina no existían los perros reactivos, se les llamaba perros agresivos y punto. La primera vez que tuve el placer de traer a MIK Moeller a España nos explicó la diferencia entre perros agresivos y perros que muestran reactividad, esa es la terminología que él utiliza.
 Desde entonces afortunadamente este "pequeño gran cambio"  en la terminología ha ayudado a muchos perros a salvarse del sacrificio por su etiqueta de "agresivo" y a muchos humanos a entender un poco mejor como se sienten los perros ante ciertas situaciones que les superan y ayudarles en ello.

 Un perro reactivo es aquel que muestra una reacción "exagerada" ante cierto estímulo . Algunos ladran, otros gruñen, otros tiran mucho de la correa, etc 
Solemos distinguir para su tratamiento entre perros que muestran reactividad con correa y los perros que muestran  estos comportamientos cuando están sueltos. Por lo general nos referimos a un perro reactivo cuando el estimulo es otro perro pero pueden ser también personas, otros animales, etc
Algunos de los perros reactivos con correa no muestran problema alguno en jugar con otros perros cuando están sueltos. ¿los motivos? Parece claro que la correa puede llegar a provocar esta reacción en el perro.¿por qué? en cada caso puede haber un motivo diferente pero la mayoría es por un manejo inadecuado de la correa, puede ser por trasmitir la tensión en presencia de otro perro, puede ser por "castigar" dando un tirón en presencia de los perros.,también puede ser debido a que el perro quiere "saludar" al otro perro y no le dejamos acercarse, cada caso particular requerirá de un plan de tratamiento diferente. 

En Dog Trainer Canarias nos esforzamos en enseñar a los compañeros humanos de estos perros una serie de "herramientas" para poder manejarse de una manera más segura en su convivencia y paseos diarios. Como dice MIK Moeller, el problema de reactividad en los perros es dificil de solucionar con 100% de garantías pero el trabajo que hacemos en nuestras clases es enseñar a estas familias una serie de ejercicios para mejorar su calidad de vida ayudandoles en el manejo de sus perros reactivos.

Algunos de los ejercicios están basados en el condicionamiento clásico, otros en el condicionamiento operante. Si eres profesional del sector deberias distinguir y conocer este tipo de terminología para poder entender y ayudar en este problema de comportamiento. 


Estos son algunos de los ejercicios básicos:

- BARRA ABIERTA como primer ejercicio basado en el condicionamiento clásico, el perro recibirá comida en presencia del otro perro (se abre el bar en presencia del otro animal). Tenemos en cuenta que lo primero que debemos hacer para poder trabajar con el perro reactivo en rebajar su nivel de "ansiedad"(frustación, miedo, etc) en presencia de otros perros, para eso unimos la comida al estimulo que provoca esa respuesta emocional.Este ejercicio sienta las bases para poder trabajar el redirecionamiento de atención hacia el propietario.
- BUSCA es un ejercicio de manejo muy sencillo en el que queremos cambiar el foco de atención en el perro hacia el suelo en presencia de otro perro.
-VETE A TU SITIO, enseñaremos al perro a permanecer tranquilo y relajado en su mantita(su sitio) en presencia de otros perros(y sobre todo durante las clases).

- MIRAME para redireccionar la atención del perro y que en vez de quedarse mirando al otro perro mire hacia el propietario y así este podrá pedirle un comportamiento alternativo en vez de cualquier muestra de reactividad.
- MIRA ESO, bastante útil en perros reactivos cuyo principal motivo es el miedo. Si le enseñamos a "mirar" hacia el otro perro y marcamos el momento con el clicker, poniendo ese comportamiento bajo control del estimulo(es decir, que lo haga cuando el propietario se lo pide) tendremos mejor manejo y control de la situación. Además el perro volteará la cabeza hacia el propietario para recibir la comida después del click, cambiando su foco de atención .
-DEJA un ejercicio trabajado con clicker en el que enseñamos al perro a "dejar de mirar" al otro perro y centrar su atención en nosotros.
-DATE LA VUELTA Y VETE .Si practicamos este ejercicio de manera habitual se convertirá en una habilidad mecanica fácil de utilizar y se convertirá en un recurso estupendo cuando nos topamos de manera inesperada con otro perro en la calle. Conseguir captar la atención del perro y que gire con nosotros para caminar en sentido contrario al otro perro no siempre es fácil cuando el perro ya está tirando de nosotros ladrando enfirecido al otro perro...por eso la práctica de este ejercicio y ponerlo bajo control del estimulo es de tanta ayuda.
-TOCA  que es un ejercicio de targeting de mano en el que enseñamos al perro a seguir la mano del propietario y de esta manera cambiar su foco de atención y dirigirlo hacia donde nos convenga. Tiene cierta complicación realizarlo mientras estás caminando pero la práctica hará que se convierta en otra herramienta de gran utilidad llegado el momento.

-SALUDA, es un ejercicio de trageting con la mano en el que enseñamos el perro con miedo a niños y/o personas a tcar la mano de la persona para saludar.
-UMBRALES Y PUERTAS en el que enseñamos a controlar la entrada y salida de los diferentes espacios manteniendo al perro bajo control.
- Y la que `probablemente es la herramienta más importante de manejo que es "ESTAR ATENTOS AL ENTORNO Y PREVEER LOS RIESGOS" para controlar la presencia de otros animales en el entorno y que no nos pille por sorpresa sin saber como reaccionar.


Por supuesto otro de los ejercicios BÁSICOS es tener una llamada excelente y un IP (INTERRUPTOR DEL COMPORTAMIENTO EN POSITIVO) que obtenga respuesta inmediata. 


Estos son algunos  de los ejercicios que enseñamos en Dog Trainer Canarias pero el protocolo de actuación para cada caso particular debe ser cuidadosamente diseñado según las particularidades del perro y su familia por lo que no deberían utilizarse sin la supervisión de personal cualificado.



Si tienes un perro con problemas de recatividad y quieres que te ayudemos estamos a tu disposición  en nuestro email virginiagalego@gmail.com y en el teléfono 606131980
Virginia Gallego

domingo, 16 de noviembre de 2014

Dos palabras que pueden salvarle la vida a tu perro. DEJA y SUELTA



Estas dos son palabras cruciales para la vida del perro.
Nuestros compañeros caninos tienen que aprender a no coger lo que nosotros no les permitimos y por supuesto a soltarlo inmediatamente si han llegado a coger algo que nosotros no queremos que cojan. No es una cuestión de autoridad ni de dominancia, es una cuestión de seguridad. Podemos evitar que coma veneno del suelo o que "deje" de interesarse por otro perro que está al otro lado de la carretera.

Si nuestro perro aprende la palabra “deja” significará que no nos robará comida de la mesa, ni cogerá pájaros muertos del suelo, basura, caca o veneno.
Si aprende la palabra “suelta” lo quitará de su boca en el momento que se lo pidamos. Puede que en algún momento nos despistemos y coja algo que puede ser perjudicial o peligroso para él y no nos ha dado tiempo a decirle “deja”, nuestro "suelta" debe funcionar a prueba de bombas.

El proceso de entrenamiento de estas dos palabras tan importantes es bastante sencillo y no tenemos que utilizar ningún tipo de intimidación el el proceso.

¡DEJA!

1. Ponle la mano con comida delante del hocico.

2. Déjale olisquear e intentar cogerlo PERO no premies hasta que deje de mirar en dirección al premio y deje de intentar cogerlo. Cuando aparte el hocico, aunque sea un segundo, le dices: Muy bien," toma " y abres la mano(y si utilizas el clicker lo haces sonar en el momento exacto en que aparta el hocico).

3. Di” toma” antes de dejarle coger la comida para que vaya asociando la palabra (es preferible no dejar que lo coja del suelo, dásela de la mano)

4. Repite este proceso hasta que el perro se muestre seguro en el ejercicio. Cada vez tardará menos en apartar su hocico de la comida.

5. Cuando realice el ejercicio de una manera fiable puedes empezar a añadir la palabra “deja” antes de presentar la comida. Recuerda, no es una “orden”, solo queremos que aprenda a asociar esta palabra a la acción de dejar la comida. Queremos que el perro deje el objeto(o comida) y lo coja sólo cuando se lo digas (toma), si no lo hace así repite los pasos anteriores.

6. Ve aumentando progresivamente el tiempo que espera sin intentar coger la comida (retrasa el momento de hacer sonar el clicker).

 7. Puedes practicar también con la comida en el suelo, procura ser más rápido que él, que nunca consiga quitártela, tápala si es necesario.Ayudale dándole un trozo de comida a la vez que pones el otro en el suelo.

8. Practica este ejercicio muy a menudo, a diario. Aumenta la dificultad y prueba con aquellas cosas que suele comer por la calle y no quieres que coga. Verás que en sólo unos días obtienes resultados. Aumenta la dificultad del ejercicio practicando en diferentes situaciones y diferentes entornos.

9. Practica con el plato de comida para enseñarle a esperar a que tú le digas cuando puede comer y no se abalance sobre el plato mientras le pones la comida. Es otro ejercicio de autocontrol que os facilitará la convivencia. Refuerza con clicker el momento que “deja” (justo cuando aparta el hocico);  puedes retirar el plato si intenta acercarse sin que se lo hayas indicado ,dale una señal como “a comer” para indicarle que ya puede acercarse a la comida y comer.

¡SUELTALO!

Para que el perro  suelte algo que tiene en la boca cuando se lo pedimos vamos a entrenar el siguiente ejercicio.
Comenzaremos asociando la palabra “suelta” a comida. Nos ponemos al lado del perro y decimos la palabra “suelta” y lanzamos unos cuantos trozos de comida al suelo. En esta primera fase del ejercicio el perro no lleva nada en la boca, no tiene que soltar nada, es la fase de asociación previa. Nuestro objetivo es que el perro al oír la palabra suelta sepa que va a venir un premio de comida.
Cuando tiremos la comida acercaremos nuestra mano a alguno de los premios y lo señalaremos o moveremos un poco. La idea con este movimiento es que el perro se acostumbre a la cercanía de nuestra mano al objeto que le pediremos que suelte ( y que probablemente no queremos que vuelva a coger).
Recuerda que es importante decir la palabra “suelta” ANTES de tirar la comida, es la mejor manera para que el perro aprenda rápidamente la asociación.
Practicaremos este ejercicio en diferentes posiciones y situaciones. Sentados, llevando las bolsas de la compran, abriendo la puerta de casa, paseando por la calle, dándole la espalda, etc.. Cuanto mas sólida sea esta fase de asociación mejor consolidado quedará el ejercicio. Sabremos que podeos seguir adelante en el proceso cuando al oír la voz “suelta” nuestro perro mire al suelo directamente buscando los premios de comida incluso antes de que tu tires la comida.
Ahora comenzaremos a practicar con un objeto en la boca, procura que este no sea de gran valor para el animal, no podemos empezar por pedirle que suelte su juguete favorito.
Cuado el perro tenga el objeto en la boca le diremos la palabra “suelta”, veremos que el perro lo suelta y mira hacia el suelo. Después de decir la palabra tiraremos unos cuantos trozos de comida al suelo y acercaremos nuestra mano para moverlo.
En esta fase del proceso no recogemos el objeto que el perro ha soltado. No hace falta, no es ese nuestro objetivo. Todavía seguimos trabajando en ganar su confianza, en que asocie que nuestra mano no es motivo de problema, que no le vamos a “robar” nada.
Le dejaremos seguir jugando con el objeto que ha soltado como premio extra.
Seguiremos practicando diciendo la palabra y tirando comida al suelo sin tener en cuenta si tiene el objeto en la boca o no. Queremos restarle importancia al objeto y enfatizar la asociación de la palabra a premios en el suelo.
Podemos empezar a practicar con un juguete cuando veamos que el perro se muestra cómodo en el ejercicio.
 No tengas prisa. El proceso de aprendizaje de este comportamiento puede llevar semanas, lo importante es tener una base muy muy sólida.
Podremos empezar a coger el juguete del suelo cuando veamos que el perro este comido los premios, para este punto hemos estado trabajando la presencia de nuestra mano al lado de la comida. Ahora el perro no prestará demasiada atención cuando cogemos el objeto y no intentará quitárnoslo. (Si fuera así deberemos volver unos pasos atrás en nuestro entrenamiento y ayudarle a entender que la presencia de nuestra mano va asociada a comida, que es algo bueno).
Practicaremos dejándole a veces el juguete como premio por haberlo soltado y otras veces retirándoselo del todo.
Buscaremos aumentar el nivel de dificultad del ejercicio practicando en diferentes situaciones y con diferentes objetos.
Podemos premiar también tirándole otro objeto al decir la palabra “suelta”.
Si tu perro sigue prestando atención al objeto después de oír la palabra, no lo suelta o prefiere volver a cogerlo en vez de comer los premios debemos prestar atención al problema y volver hacia atrás. Tenemos que hacer la comida mucho más interesante que el juguete, podemos hacerlo cogiendo los trozos y lanzándolos a ras de suelo hacia otro lado (como si cobraran vida).
Si el perro no suelta cuando se lo pides en esta fase podemos volver a la fase anterior o ayudarle acercando la comida a su hocico para que suelte el objeto al olerla.
No tengas prisa. Si tu perro aprende bien este ejercicio podrás evitar algunas situaciones de peligro muy desagradables. Nuestros perros a veces cogen cosas del suelo que pueden resultar extremadamente peligrosas, otras veces simplemente son desagradables para nosotros. Si le enseñamos a soltar cualquier objeto que tenga en la boca cuando se lo pedimos podemos incluso salvarle la vida.

Virginia Gallego. Educadora canina.

domingo, 15 de junio de 2014

Dominancia



EL PERRO Y LA DOMINANCIA

Sobre el mito de la teoría de la dominancia se han escrito y se seguirán escribiendo miles de líneas; es, sin lugar a dudas, uno de los temas candentes a debate en todos los círculos de expertos en comportamiento animal.

Por acercarnos un poquito al tema diremos que la mayoría de los malos comportamientos atribuidos a que el perro quería escalar en la posición jerárquica dentro de la manada humana  pueden explicarse de una manera sencilla:

            COMPORTAMIENTOS:

-         Morder o mostrar agresividad ante uno o varios miembros de la familia.
-         Tirar de la correa.
-         Pasar por delante de nosotros por las puertas.
-         Subirse a las camas, a los sofás, y gruñirnos cuando intentamos bajarlos.
-         Saltar o darnos con la pata para saludarnos.
-         Ladrarnos para que le demos la comida o para que le tiremos la pelota.
-         Pelearse con otros perros en el parque.
-         Robar comida o ropa sucia.
-         No acudir a la llamada.

EXPLICACIÓN:

-         Muerden a los miembros de la familia porque no hemos sabido explicarles la forma correcta de juego, o porque de alguna manera les funciona ese comportamiento, consiguen algo que les interesa haciéndolo (atención o tranquilidad)
-         Tiran de la correa para ir más rápido, para llegar antes al parque, para poder olisquear algo que les ha resultado interesante y sobre todo, porque tú caminas demasiado despacio para su gusto.
-         Pasan por delante de nosotros por las puertas porque quieren salir cuanto antes a la calle para poder jugar, olisquear, hacer sus necesidades, etc.
-         Se suben a las camas y al sofá porque son mucho más cómodas que el suelo y nos gruñen cuando intentamos quitarles porque les funciona, casi siempre consiguen que les dejemos en paz.
-         Saltan y nos dan la pata para saludarnos porque les hemos reforzado innumerables veces ese comportamiento, de cachorrito nos encantaba que se subiera a nosotros para hacerle caricias y siempre han conseguido nuestra atención (aunque sea negativa) cuando saltan sobre nosotros.
-         Nos ladran para que les pongamos comida o para que le tiremos la pelota porque les funciona, siempre acabamos poniéndole comida y tirándole la pelota (aunque sea para que se calle de una vez)
-         Se pelean con otros perros en el parque porque es lo que hacen los perros, juegan a pelearse, si les ofreciésemos una buena socialización y suficientes oportunidades para jugar libres con sus congéneres, estos juegos nunca serían peligrosos sino ritualizados y divertidos.
-         Roban comida y ropa sucia porque les entretiene, porque forma parte de su naturaleza el buscar comida y olores nuevos, y, sobre todo, porque nosotros se lo hemos dejado a su alcance.
-         No vienen cuando les llamamos porque la mayoría de las veces el acudir a nuestro lado significa el fin de la diversión.

Y la explicación más fácil y coherente a cada uno de los comportamientos, es que lo hacen porque no les hemos enseñado que no nos gusta que lo hagan.

Nadie les ha enseñado cuales son las reglas de convivencia.



Reglas de la manada o convivencia en familia


El perro en un animal leal e “interesado” por nuestra atención. Su forma de ser, su “personalidad” le hace concentrarse en buscar comportamientos que le reporten algún beneficio. Los perros son bastante “egoístas”, hacen las cosas que les “funcionan”. Gruño porque así consigo que te alejes, ladro porque así consigo que me hagas caso o que me saques de paseo o que me des comida, tiro de la correa porque así llego más rápido al parque (vosotros humanos camináis demasiado despacio), muerdo los muebles porque es divertido y me ayuda a liberar tensiones, me subo al sofá porque es muchísimo más cómodo que el suelo, me pego a tus piernas mientras comes porque casi seguro que algún pedacito de comida me cae….
 Aunque nos parezca difícil de digerir, esta es la manera que tienen ellos de ver el mundo: lo que me funciona o no me funciona y lo que me da miedo o es seguro para mí.

Tenemos que tener claro nuestro papel… somos los que establecen las reglas de la familia, debemos enseñarle cuales son las reglas de convivencia con los humanos y para ello no hace falta violencia, gritos…NI SER EL LIDER DE LA MANADA ya hemos comentado  que con la educación en positivo se puede conseguir todo… pero, sin olvidar, ser coherentes y consecuentes en la enseñanza.

Nos guste, o no nos guste, en un grupo, alguien tiene que poner las reglas.

Otra cosa muy diferente es que un animal adulto, que no hayamos educado correctamente, nos plantee problemas.

Para esto también existen soluciones… con interés y apoyo profesional, la práctica totalidad de las situaciones inadecuadas pueden retornar a la normalidad. Busca ayuda, los problemas de comportamiento no desaparecen solos, es más, pueden llegar a ser realmente peligrosos, toma el control de la situación.

Nuestro perro está dispuesto a aceptar nuestras “sugerencias educativas”… solo tenemos que hacerle la mejor propuesta. La familia no es una manada de lobos, ni de perros, los perros conviven con humanos por tanto deben de ser las reglas de convivencia entre humanos las que imperen.




Insisto en que pensar que debemos establecer en casa las reglas de la manada para convivir con nuestros perros es absolutamente absurdo. Que el perro descienda del lobo no quiere decir que debamos tratarlo como si fuera un lobo de igual manera que nuestros antecesores eran primates y no por ello nos comportamos o nos tratamos entre nosotros como tales. Por tanto deberíamos desconfiar de aquellos “profesionales” que nos aseguran que debemos “dominar” a nuestros perros.  Durante años se ha dado por cierta la “teoría de la manada” y se ha utilizado la dominancia como “comodín” para explicar muchos de los problemas de comportamiento. Estas afirmaciones se basaban en estudios realizados hace bastantes años de grupos de lobos en cautividad y/o en condiciones no naturales, no eran manadas naturales. En este tipo de manadas  se creaban conflictos entre los lobos machos y se establecía una jerarquía entre ellos. En todo momento se refiere a agrupaciones de lobos con intervención del hombre. En la naturaleza, según el  especialista en lobos David Mech [1],  los lobos viven en núcleos familiares en los que los supuestos Alfa son en realidad los padres (como ya señaló Murie en 1944, y muchos otros observaron con posterioridad: Young y Goldman, 1944; Shenkel, 1947; Mech, 1970, 1988; Clark, 1971; Haber, 1977).
Mech concluyó que la familia suele ser la manada típica, en la que los padres adultos guían las actividades del grupo siguiendo un sistema de división del trabajo.
Según Mech, “Se ha creado mucha confusión al intentar aplicar a la estructura familiar de las manadas en libertad la información extraída sobre el comportamiento de agrupaciones de lobos ajenos en cautividad. Este enfoque es equiparable a intentar sacar conclusiones sobre la dinámica de una familia de seres humanos a partir del estudio de seres humanos en campos de refugiados”.
Y en otros estudios se muestra que el comportamiento de manada es una respuesta desarrollada para un hábitat en particular. Ese comportamiento no está en los genes de los lobos, no es innato. Como dice Raymond Coppinger , es epigenético , es decir, resulta de cierta interacción entre los genes y el ambiente.
Por lo tanto, si los lobos no forman manadas de forma instintiva, ¿por qué razón deberían hacerlo los perros? Y lo que más nos importan ¿Qué tiene eso que ver para enseñarle unas normas de convivencia con los humanos ¿acaso somos nosotros perros? ¿vamos a pelearnos por las hembras en celo? ¿vamos a pelearnos por un trozo de comida?¿tenemos necesidad de cazar?

El perro ha pasado por un proceso de domesticación que le ha llevado a ser diferente de los lobos. Los perros son capaces de convivir con todo tipo de animales y son capaces de convivir con una familia sin ningún problema si se les enseña las reglas de convivencia. Los perros aprenden de manera diferente a como lo hacen los lobos, como demostró el Psicólogo Harry Frank , entre otras cosas porque los perros tienen el cerebro mucho más pequeño y no tienen las mismas necesidades. Los perros no son lobos y por tanto no debemos tratarles como si lo fueran. Y si los lobos vivieran con personas tampoco podríamos basar esa interacción basándonos en las reglas de la manada de lobos sino deberíamos basarnos en las reglas de convivencia en familia, con personas, pues ese es el entorno al que queremos que se adapten.
Muchas de la mal llamadas “señales de sumisión” son en realidad una manera de comunicarse que tienen los perros, son las llamadas “señales de calma o apaciguamiento”.Estas señales y posiciones son utilizadas por los perros para evitar conflictos. Debemos aprender a interpretar esas señales y no inhibir su exhibición por parte del perro, nosotros también debemos aprender cómo se comunican ellos al igual que les enseñamos nuestra manera de pedir las cosas. Una buena convivencia se basa en una buena comunicación. Debemos aprender a comunicarnos con nuestros perros, entender su lenguaje corporal y enseñarle el nuestro.
¿Qué es la dominancia?
Podemos definir dominancia como la relación entre individuos para establecer quien tiene acceso prioritario a las fuentes de recursos primarios como la comida, compañeros sexuales o lugares de descanso. La mayoría de los problemas de comportamiento que etiquetamos de “comportamiento dominantes” nada tienen que ver con estos recursos primarios sino más bien son comportamientos que se han visto erróneamente reforzados. Por tanto cualquier problema de comportamiento se puede modificar utilizando las herramientas de la educación canina en positivo, enfocando nuestros esfuerzos en reforzar aquellas conductas que queremos que se repitan y tener especial cuidado en NO reforzar aquellas que no consideramos aceptables en nuestra convivencia. Debemos entender y aplicar la teoría de aprendizaje animal para resolver nuestros problemas de convivencia con nuestras mascotas. Establecer unas buenas normas de convivencia desde el primer día de llegada a casa de nuestra mascota, utilizaremos el refuerzo positivo, el contracondicionamiento, la desensibilización , la habituación y una buena socialización para ayudarnos en este propósito.
La familia es la que debe establecer las reglas de la convivencia en su casa, tenemos que enseñar al perro a adaptarse a esas normas para tener una convivencia agradable....pero en ningún caso establezco estas normas basándome en lo que hacen las manadas de lobos...el perro no va a vivir entre lobos o entre perros si no entre humanos, por eso basaré estas reglas en los hábitos humanos, no en los hábitos lobunos o caninos.
Si yo enseño a mi perro a mantenerse en su sitio mientras la familia come, es sobre todo por una cuestión de comodidad, si enseño a mi perro a que no me robe comida mientras cocino no es porque yo sea el "lider de la manada" es para que no me sea incómodo. Si yo como antes, después o mientras mi perro come...no creo que se base en ninguna "regla de la manada" si no en una mera cuestión de comodidad, convivencia y tranquilidad en mi ambiente familiar.....¿que tendrá que ver cuando comen los lobos alfa, los beta o zeta?...Si yo quiero que mi perro no se suba al sofá es básicamente porque me molesta pasarme el día limpiando pelos pero si me gusta que mi perro se suba al sofá deberé enseñarle a que se baje cuando yo se lo pido y que no se convierta en un problema de comportamiento. No voy a permitir que mi perro me gruña o me muerda cuando le pido que se baje, voy a enseñarle a bajarse cuando yo se lo pido. Tampoco voy a entrar en conflicto con mi perro por un hueso o un trozo de comida, voy a enseñarle desde el principio a soltar cualquier cosa que tenga en la boca cuando yo se lo pido. 
Insisto una buena convivencia se basa en una buena comunicación. Debemos aprender a comunicarnos con nuestros perros, entender su lenguaje corporal y enseñarle el nuestro. Vamos a establecer unas buenas normas de convivencia y a enseñárselas a nuestro compañero canino con respeto y paciencia, de la misma manera que lo hacemos con el resto de los miembros de nuestra familia.

Virginia Gallego

martes, 30 de octubre de 2012

¿Como convivir en "manada"?


Empezaré diciendo que prefiero decir “familia” a “manada” ya que son los perros los que han de integrarse a la vida con los humanos y no al revés. 
Vivir con varios perros puede resultar complicado, a veces caótico y estresante pero será divertido y agradable cuando sepamos como “controlar esa situación”.
Para conseguir un entorno de convivencia adecuada entre varios perros y humanos debemos de tener en cuenta las características y necesidades de ambas especies.
Para mí, más que una cuestión de liderazgo sobre la manada, es la responsabilidad de establecer y enseñar a respetar unas normas de convivencia básicas para la vida en común. Estas normas estarán basadas en la convivencia entre personas y no en las reglas de convivencia de las manadas salvajes de perros o lobos, aunque por supuesto se deben tener en cuenta las necesidades específicas de los perros para adaptarse a la vida con los humanos.
La clave de esta convivencia será “mantener la calma”, conseguir un entorno tranquilo es nuestra prioridad. Y por supuesto lo haremos basándonos en las técnicas de la educación canina en positivo. Ningún “lider de la manada” ni “padre de familia” debería imponer sus normas utilizando la violencia verbal o física.
Debemos tener control y manejar el entorno evitando las situaciones de conflicto.
Cuando varios perros conviven bajo el mismo techo suelen establecerse “jerarquías” entre ellos, la posición dentro de esta “manada” va variando y se estableciendo de manera gradual. Se crean tensiones, competitividad y problemas derivados del acceso a los recursos pero normalmente se resuelven sin mayor dificultad. Los humanos debemos ser conscientes de ello y respetar sus juegos y sus “señales de calma” evitando aumentar los problemas.
Nosotros, como personas debemos ayudar a “la manada” a vivir de la manera más armónica. Para ello vamos a proponer una serie de ejercicios que nos ayuden a evitar esos “momentos de conflicto” y “enseñarles las normas de convivencia”.



Para comenzar nuestro entrenamiento tenemos que trabajar con cada perro de manera individual, por lo que enseñaremos al resto del grupo a permanecer en otra habitación mientras trabajamos con uno solo. Suele surgir aquí el primer problema ya que por lo general siempre están juntos. Con ayuda de un kong (o cualquier juguete interactivo que dispense comida, huesos, etc) enseñaremos a uno de los perros a permanecer en otra habitación, separado del resto. Abriremos la habitación, le daremos el juguete y le cerraremos la puerta por unos segundos. Iremos aumentando gradualmente el tiempo que permanece solo y aumentando el número de perros que permanecen apartados del resto. También podemos ayudarnos de jaulas o “varikennels” si les hemos habituado con anterioridad a permanecer tranquilos y relajados en ellas.



-El primer ejercicio que propongo es “dar de comer juntos” (debemos de tener en cuenta las características de cada grupo y no realizar este ejercicio sin supervisión de un especialista si tenemos antecedentes de agresividad por la comida en alguno de los perros). Pondremos una buena ración de comida en nuestra riñonera e iremos dando una bolita de pienso a cada perro que nos ofrezca un “sentado”. No hace falta que nosotros le indiquemos “sit o sienta”, esperaremos a que lo ofrezcan de manera voluntaria y lo reforzaremos con comida. El perro que permanece en la posición de sentado sigue recibiendo refuerzos de comida y los que se levantan pierden ese refuerzo. No daremos comida al perro que intente quitársela a otro, salte o muestre otro comportamiento que no sea el de sentado. Practicaremos este ejercicio a diario y aumentaremos el tiempo que deben permanecer sentados para obtener el refuerzo, este ejercicio nos ayudará a conseguir nuestro siguiente objetivo: quietos en grupo
-Enseñaremos de manera individual a cada perro a permanecer “quieto” durante cierto periodo de tiempo. Trabajaremos el quieto como hacemos habitualmente pero utilizaremos al nombre del perro para indicarle cuando termina el ejercicio (esto facilitará enormemente el trabajo de “quieto” en grupo). Cuando consiga un “quieto” más o menos sólido de 15 o 20 minutos pudiendo alejarme cierta distancia, podré añadir otro perro al grupo de trabajo (con el que previamente habré trabajado también el quieto de manera individual). Cuando entreno el “quieto” con dos o más perros el nombre de cada uno será el indicativo para ese animal de poder levantarse. Reforzaremos con comida a los que permanecen en la posición y nos ayudaremos con el bloqueo corporal para mostrar a los demás que deben permanecer en la posición. Aumentaremos progresivamente el tiempo de espera en “quieto” hasta conseguir unos 30 minutos en grupo. El “quieto” en grupo es un ejercicio de control de impulsos muy efectivo y nos ayudará a conseguir “momentos de calma” en nuestra vida diaria. Estableceremos un “quieto en grupo” diario como norma variando el tiempo y el lugar de la casa donde lo realizamos.



-Otro ejercicio de control de impulsos es el de “esperar en la puerta”, vamos a enseñar a nuestros perros a sentarse y esperar nuestra señal para salir por la puerta uno a uno, ya que este suele ser uno de los momentos de tensión y conflictividad en la convivencia de un grupo de perros. Para ello, como hicimos en el ejercicio anterior, enseñaremos el comportamiento de manera individual. Nos situaremos delante de la puerta, daremos la señal de “espera” y abriremos un poquito la puerta, reforzaremos nuestro perro por permanecer quieto en sentando y le liberaremos con su nombre como señal para poder salir por la puerta. Podemos utilizar el bloqueo con el cuerpo para evitar que se nos escape o cerrar la puerta en caso de necesidad, pero lo ideal es trabajar aumentando la dificultad de manera paulatina y progresiva, premiando a nuestro perro por permanecer quieto. Iremos añadiendo perros al ejercicio hasta conseguir que todos esperen en la puerta y salgan uno a uno al escuchar su nombre. Practicaremos este ejercicio a diario, en diferentes momentos del día por supuesto y por supuesto variaremos el orden en que salen a la calle.



-De la misma manera que el ejercicio anterior les enseñaremos a esperar su turno para salir del coche.



-Otra de las normas básicas de convivencia entre varios perros es la de respetar a los humanos mientras están comiendo por lo que NUNCA les reforzaremos el “pedir comida” ofreciéndoles de nuestro plato mientras estamos en la mesa. Si somos consistentes en esta norma evitaremos muchos conflictos (y comeremos mucho más tranquilos sin todos los perros vigilando nuestros movimientos pendientes de “la miga que se cae”).



-Muchos de los problemas surgen por la competividad para obtener los recursos (comida, caricias, juegos…que ofrecen los humanos) por lo que vamos a realizar una serie de ejercicios par establecer unas normas de control y obtención de esos recursos.
Les enseñaremos la orden “deja” es decir: no cojas eso que tienes delante hasta que yo te lo diga y “suelta”, dámelo cuando yo te lo pida. Debemos trabajarlo de manera individual con comida y juguetes.




Ponle la mano llena de comida delante del hocico. Déjale olisquear e intentar cogerlo PERO no premies hasta que deje de mirar en dirección al premio. Cuando deje de intentar cogerlo le dices: Muy bien, toma (y si quieres puedes utilizar el clicker , lo haces sonar en el momento exacto en que aparta el hocico). Di claramente “toma y su nombre” antes de dejarle coger la comida (procura no dejar que la coja del suelo). Repite este proceso hasta que el perro se muestre seguro en el ejercicio. Cada vez tardará menos en apartar su hocico de la comida y esperar que digas su nombre para darle permiso para cogerlo. Cuando realice el ejercicio de una manera fiable puedes empezar a añadir la palabra “deja” antes de presentarle la comida. Recuerda, no es una orden, de momento tiene que aprender a asociar esta palabra a la acción de dejar la comida. El perro deberá dejar el objeto y cogerlo sólo cuando se lo digas (toma y su nombre), si no lo hace así repite los pasos anteriores. Ve aumentando progresivamente el tiempo que ha de pasar sin intentar coger la comida (retrasa el momento de hacer sonar el clicker). Puedes practicar también con la comida en el suelo, procura ser más rápido que él, que nunca consiga quitártela, tápala si es necesario. Practica este ejercicio muy a menudo. Un buen momento para podría ser la hora de la comida. Verás que en sólo unos días obtienes resultados. Puedes practicar este mismo ejercicio con el plato de comida, para enseñarle a esperar a que tú le digas su nombre para indicarle cuando puede empezar a comer y no se abalance sobre el plato mientras le pones la comida. Ve añadiendo perros al ejercicio cuando vayan aprendiéndolo de manera individual, premia a los que “esperan su turno” con comida y varia el orden en el que les dejas comer. Utiliza este ejercicio para darles la comida y para establecer un orden en la sesiones de juego.




-Otro ejercicio de control de recursos es el de enseñarle a “dejar de pedir caricias y mimos”. En demasiadas ocasiones la atención mostrada por los humanos se convierte en un recurso más que crea problemas de rivalidad y competividad entre los miembros del grupo de perros por conseguirlo. Ayudaremos a evitar estos conflictos si enseñamos a nuestros perros a “dejar de pedir mimos” cuando nosotros se lo decimos y a “esperar su turno de mimos y caricias”. Estableceremos una señal verbal como “ya vale” o “es suficiente” acompañada de su nombre para indicarle que las caricias van a cesar, ayudaremos con el lenguaje corporal a nuestro perro a entender que su turno de mimos termina y cesaremos la interacción con él (cruzaremos brazos y piernas y evitaremos el contacto visual). El perro se alejará de nosotros…premiaremos con un “muy bien” y unos cuantos mimos ese acierto y repetiremos el ejercicio. Cuando cada perro conozca el ejercicio de manera individual podremos empezar a trabajar de dos en dos e ir añadiendo perros al ejercicio. Les enseñaremos a esperar su turno de la misma manera, reforzando con comida su posición. Enseñaremos a practicar este ejercicio a las visitas para que la norma se generalice con todos los humanos.



-La llegada de visitas a casa suele ser otro de los momentos de conflicto entre el grupo de perros. El nivel de excitación de los perros se eleva demasiado y puede generar algún problema entre ellos. Enseñaremos a nuestros perros (primero de manera individual, luego en grupo) a sentarse al oír el timbre o en el momento de abrir la puerta y les ayudaremos a permanecer quietos en esa posición hasta que la visita entre y les salude dándoles un trozo de comida o una caricia para reforzar su posición de espera.



-Otro ejercicio de gran utilidad en la convivencia con varios perros es enseñarles a “ir a su sitio”. Les mostraremos de manera individual a reconocer su “sitio, su cama”, enseñándoles a permanecer allí hasta que se lo pidamos.



Espero que estos ejercicios puedan ayudarte a mejorar la convivencia con tu “familia canina” , si tienes alguna duda o necesitas más información sobre este aspecto puedes consultarnos.


Por Virginia Gallego.