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sábado, 20 de febrero de 2016

LA LLAMADA. ¿Cómo conseguir que mi perro venga cuando le llamo?

En mis cursos siempre hago estas preguntas:
-¿Cuál es la palabra que hace que nuestros perros vengan siempre? TOMA.
-Y ¿Cuál es la palabra que más repetimos y nuestro perro casi nunca viene cuando la oye? VEN o su nombre.
Esto tiene una explicación sencilla, nuestro perro cuando oye la palabra “toma” está seguro que le vamos a dar algo de comer y se acerca para comérselo sin embargo cuando escucha “ven” o su nombre es muy probable que sea para ponerle la correa y acabar el paseo o para regañarle porque está haciendo algo mal.

 El perro aprende rápidamente que acudir a la llamada muchas veces le va a impedir  hacer otra cosa; por ejemplo cuando le llamamos en el parque y nos lo llevamos de inmediato  a casa.
Es muy importante que siempre que el perro venga cuando sea llamado, se convierta en una experiencia muy positiva para él, hay que darle siempre un premio, un juguete, comida, una buena sesión de juego y caricias si acude a tu llamada.

No acudir a la llamada es uno de los problemas más comunes.
El perro parece desobedecer mucho más cuando está fuera de su entorno. Y la explicación vuelve a ser sencilla, normalmente cuando llamamos a nuestro perro  en casa es para cosas agradables: darle la comida, jugar con él, acariciarle, etc. sin embargo  si lo hacemos fuera de casa las razones suelen ser distintas: le llamamos porque se acerca otro perro, mientras está oliendo algo que puede acabar ingiriendo, para acabar el paseo, porque va lanzado a saludar a una persona, etc y por tanto empieza a asociar la llamada con algo negativo, porque  acudir a la llamada siempre significa que se acaba la diversión.

Lo ideal sería llamar a tu perro muchas veces durante los paseos, sin razón aparente, simplemente para darle un premio, jugar con él o felicitarlo, y después permitirle que continúe con lo que estuviera haciendo, así el perro entenderá que dirigirse al humano es algo que SIEMPRE es positivo.

Asegúrate de no llamar a tu perro para cosas que le disgusten, como cortarle las uñas, regañarle o castigarle.

Procura utilizar un tono de voz tranquilo cuando le llames, no lo hagas gritando ni con tono de enfado ya que podría no hacerte caso.

Si algún día tu perro tarda más en acudir, no le castigues cuando llegue, no lo entenderá y/o asociará la llamada con una experiencia negativa.
Si tu perro no viene cuando lo llamas, tómatelo como una advertencia de que has de seguir practicando la llamada porque aún no la ha aprendido bien.


Enseñando la palabra VEN

·        La primera semana vamos a practicar en casa. Aprovecharemos la hora de la comida y cogeremos un puñado de pienso. Di la palabra elegida (ven, aquí) y dale un trozo de pienso. Repite la palabra, dale otro trozo…repite el proceso. En este paso solo estamos haciendo una asociación entre comida (algo positivo) y la palabra de llamada. Es como firmar un contrato con tu perro en el que queda establecido que la AQUÍ es igual a TOMA, es decir, siempre significará que le vas a dar comida o incluso algo mejor.

·        En la segunda semana  seguiremos practicando en casa, durante este periodo de entrenamiento procura no utilizar esta palabra para llamarle en el parque, sería como “romper el contrato” y tendrías que comenzar el entrenamiento de cero cada vez que desobedeciera. Coge un puñado de pienso, di la palabra AQUÍ y da dos pasos hacia atrás, si tu perro te sigue, dale la comida. Practica unas cuantas veces.

·        Podemos continuar trabajando en casa pero vamos a ponérselo un poco más difícil. Coge unos cuantos premios de comida y pide a alguien que sujete el perro (si vives solo no cojas la comida delante de él para que no te siga). Aléjate del perro y di la palabra AQUÍ, la persona que lo sujeta deberá soltarle al oír la palabra. Cuando tu perro se acerque dale la comida. Continúa practicando de esta manera hasta que hayas probado a llamarle desde distintas habitaciones y siempre haya acudido a la primera.

·        Si en algún momento tu perro no acude cuando escucha la palabra de llamada vuelve al paso anterior, utiliza comida más sabrosa y repasa el proceso a ver que está saliendo mal.

·        Tendrás que repetir muchas veces el ejercicio hasta que estés absolutamente seguro de que lo hace correctamente. Una vez que veas que lo realiza muy bien en casa, inténtalo en el jardín. Después puedes empezar a practicar en un sitio menos conocido para el perro. Ten en cuenta que al ir añadiendo distracciones, cada vez se hará más difícil.

·        No cambies de entorno hasta que la llamada sea perfecta.

·        Cuando comiences a practicar durante el paseo es importante que el perro no sienta que acudir a la llamada significa la pérdida de la libertad o el final del paseo. Llámalo varias veces durante el paseo, dale un premio, y deja que siga jugando.

·        No repitas más de 2 veces la llamada si el animal no hace caso. Si no viene inmediatamente no le castigues aunque estés enfadado. Cuando llegue  a ti acaríciale, e intenta practicar otra vez, con menos distracciones.

·        Dale SIEMPRE un premio por venir. Si le has pedido dos veces que venga y no te hace caso, ve a por él. Llamarle más veces sólo le hará más sordo a tu orden.

Cada vez que tu perro oiga la palabra de llamada y no le haga caso, esta va perdiendo su valor. Por eso es muy importante practicar este ejercicio al principio con menos distracciones, asegurándonos que obedece, e ir añadiendo dificultades lentamente.
Cada vez que el perro recibe un refuerzo positivo cuando acude a la llamada incrementamos la posibilidad de que vuelva a repetir el comportamiento y va haciendo una conexión clara entre acudir a la llamada y que ocurran cosas positivas y agradables.

Por favor, repite el ejercicio tantas veces te sea posible, en casa, durante los paseos, en el jardín de casa.

Si empiezas el ejercicio de manera sencilla e incrementas las dificultades muy lentamente tu perro tendrá muchas posibilidades de realizarlo con éxito.
No te enfades si tu perro no acude a tu llamada.Acepta que probablemente le has pedido demasiado o el nivel de distracciones es muy alto...Simplemente retrocede un nivel en la escala de la enseñanza y practica una llamada menos difícil para poder volver a premiarle.
Seria de gran ayuda que escribieses los resultados de tus sesiones diarias. Esta es la mejor manera de darte cuenta que lo estás haciendo bien y que el comportamiento de tu perro va mejorando.
La siguiente tabla puede ayudarte:


Fecha
Entorno
Número de intentos
Número de éxitos
Porcentaje de éxitos
Ejemplo




25/03/12
En la cocina
30
28
93%
15/04/12
En el parque
25
14
56%
25/06/12
Durante el paseo
15
13
87%






















Si tu porcentaje de éxitos es inferior al 80% deberías volver a practicar con menos distracciones hasta que este porcentaje mejore.Recuerda que cada vez que el perro no obedece el comando pierde significado.Debes practicar en entornos diferentes.Si tu perro está fallando en el parque deberías volver a practicar en el jardín de casa hasta que aumente su porcentaje de éxitos y puedas volver a intentarlo en el parque. Puedes utilizar premios de gran valor (que le gusten muchísimo) o sus juguetes favoritos cuando el entorno vaya a ser más difícil. El perro entiende estas diferencias..

Recuerda decir el comando claramente y solo UNA VEZ.
NUNCA llames a tu perro si sabes que no va a acudir.
NUNCA llames a tu perro para castigarle.
NUNCA llames a tu perro si va a ir asociado a alguna experiencia negativa (terminar el paseo, dejar de jugar, darle su medicación…)
NUNCA castigues a tu perro por haber acudido a la llamada lentamente.


Algunos consejos para mejorar la llamada

Lo más importante que debes conseguir es hacer que tu perro piense que acudir a la llamada es “LO MÁS DIVERTIDO”, por tanto debe ir acompañado de algo que realmente le guste. Si utilizas premios de comida, utiliza lo que más le gusta, tienes que utilizar algo realmente sabroso (y que no sea dañino para él)…no vale utilizar solamente el pienso que come habitualmente. Si a tu perro lo que le “vuelve loco” es jugar con la pelota, prémiale jugando a tirársela cuando acude a tu lado. Para muchos perros una buena sesión de “juego de pelea” es lo más divertido….utilízalo. Cada vez que premies a tu perro es como depositar una gran cantidad de dinero en vuestra “cuenta de ahorros emocional” y esa confianza en ti te será de gran ayuda cuando tengas que llamarle en alguna ocasión en que realmente necesites que tu perro acuda urgentemente (como por ejemplo porque va a cruzar una carretera o debes evitar un peligro).  

La segunda cosa más importante es que utilices una palabra CLARA y ÚNICA para la llamada. “Toby, ven aquí, que te he dicho que vengas, ven…ven, ven aquí, como no vengas…” NO ES UNA PALABRA.
Sea cual sea esa palabra que elijas recuerda que tienes que asociarla a ese premio por acudir a la llamada. “AQUÍ” debe significar para el perro: “si dejo lo que estoy haciendo y voy con mi propietario me va a dar algo que me gusta mucho o vamos a pasarlo genial”. Es un contrato que has firmado con tu perro, “aquí” SIEMPRE es algo bueno.

Más consejos:
·             Salir corriendo en otra dirección cuando le llamas puede acelerar la llamada y hacer que tu perro acuda mucho más rápido. Si te quedas quieto al llamarle puede que piense: “¿que vaya a donde si no se está moviendo?”  “que rollo”
·             Asegúrate de captar su atención ANTES de llamarle. Si tu perro no vuelve la cabeza hacia ti cuando le dices su nombre o está  ensimismado jugando con sus amigos del parque es más que probable que NO acuda cuando le llames. Acércate hacia donde está, capta su atención, dile su palabra de llamada y da unos cuantos pasos hacia atrás para que te siga, prémiale. La próxima vez intenta llamarle ANTES de que esté demasiado distraído. Estamos enseñándole a estar pendiente de ti, pendiente de si tiene que acercarse a ti.
·              Varía los premios que le ofreces. Prueba distintos tipos de comida, juegos y maneras de premiar. Recuerda e uno de los mejores premios es “continuar jugando”

·             Anímale durante todo el recorrido mientras esté viniendo, de esta manera vendrá más rápidamente y le mantendrás centrado en ti.

Si necesitas ayuda y buscas un educador canino contactanos en vet.trainer.canarias@gmail.com o en el Teléfono 606131980

¿Estás preparado para tener un perro? ¿Sabes los cuidados que necesita?

Cuando tomamos la decisión de convivir con un perro debemos  tener unas cuantas cosas en cuenta.
Supongo que lo primero que se nos viene a la cabeza es el cuidado físico: darle de comer y beber, mantenerle limpio y libre de parásitos internos y externos, ponerle las vacunas recomendadas por nuestro veterinario, cuidarle cuando está enfermo, etc Pero igual de importante debería ser preocuparnos de su bienestar “psiquico”, CUIDARLE EMOCIONALMENTE.
¿Y esto como lo hago?
 El perro tiene unas necesidades físicas, mentales, emocionales y sociales que debemos atender ya que hemos decidido convivir con él, es nuestra responsabilidad.
Nuestra vida actual parece casi incompatible con la vida de los perros, sobre todo para aquellos que viven en ciudades, pero creo que poniendo un poquito de nuestra parte podemos mejorar su calidad de vida y de paso, la nuestra.
Lo primero que tendremos que hacer es identificar cuales son las necesidades de los perros.
Como educadora canina me veo diariamente en la necesidad de explicar que muchos de los que consideramos problemas de comportamiento, son en realidad conductas perfectamente “naturales” y normales de los perros; el problema está en adaptar esas conductas a la convivencia entre personas.

-Los perros son animales sociales, disfrutan de nuestra compañía y la de otros perros. Si pasan el día entero solos en casa y no se les permite jugar con otros perros ni interactuar con nosotros SUFREN. Su manera de liberarse de ese “sufrimiento” es hacer lo que saben hacer, ser perros, harán agüjeros en el jardín, mordisquearan el sofá, destriparán los juguetes de nuestro hijo, etc..

-Los perros tienen instintos cazadores (cada uno a diferentes niveles) que necesitamos satisfacer, Esto no significa que tengamos que llevarles a cazar conejos, ni mucho menos, pero podemos a través de juegos de estimulación olfativa, juegos de predación, juegos en los que puedan mordisquear y “diseccionar el juguete”, etc, intentar satisfacer esos instintos y enfocarlos en actividades que no resulten peligrosas o dañinas para nuestra convivencia en familia. Si no somos conscientes de esto y no satisfacemos esta necesidad, es más que probable que se derive en un problema de comportamiento.
Los animales, nosotros incluidos, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo buscando satisfacer nuestra necesidades vitales y entre ellas, la principal, es la de comer (en nosotros es la de conseguir dinero para comprar comida).Si le damos la comida a nuestro perro en su plato, le estamos privando de satisfacer una de sus necesidades vitales, la caza para proveerse de alimento.

Los educadores caninos debemos enseñar a las familias con las que trabajamos diferentes actividades para que los perros obtengan toda la estimulación mental necesaria, desciendan los niveles de estrés y evitar problemas de comportamiento que puedan acabar con la convivencia.
No es suficiente con enseñarles una “educación básica”. No podemos quedarnos en enseñarles a sentarse, tumbarse, caminar a nuestro lado, quedarse quieto cuando lo pedimos y acudir a la llamada. Hace años, los adiestradores tradicionales, era todo lo que enseñaban, daba igual el problema por el que fueran requeridos sus servicios, primero se les cobraba a los clientes una “educación básica” dejando sin cubrir el resto de las necesidades y por lo tanto sin resolver los problemas existentes.

Como educadora canina tengo que analizar el estado de la convivencia, saber si las necesidades del perro están siendo atendidas, evaluar los niveles de estrés y establecer un plan de trabajo para solventar las carencias advertidas. Mi trabajo es mejorar la convivencia de los perros en sus familias y evitar por todos los medios que el perro pueda acabar en la perrera.

No hay herramientas secretas, os propongo una serie de estrategias que pueden ayudar en este proceso.
-Podemos empezar por enseñarle una cuantas “palabras y frases” para  abrir una vía de comunicación entre nosotros. Que queremos decir los humanos cuando decimos sentado, tumbado, abajo, deja, estate quieto, despacio, espera aquí, vete a tu sitio, vamos a la calle, ahora no quiero jugar contigo…nos ayudará a entendernos y evitará conflictos.
-Les enseñaremos a “estar solos”, les ayudaremos a entender que aunque estén solos un rato nosotros vendremos y mientras tanto pueden entretenerse con algún juguete interactivo. Tenemos que buscar la manera de que permanezcan entretenidos mientras están solos. Procuraremos pasar tiempo con ellos cuando estemos en casa, es un miembro más de la familia.
-Les daremos la comida en juguetes para rellenar tipo kong o en puzzles para perros, o la esconderemos en recipientes en escondites por la casa ( la “caza está servida”), seremos creativos y variaremos los juguetes y los escondites. El enriquecimiento ambiental es también utilizado para los animales cautivos en los zoos para intentar mejorar su calidad de vida. En este punto, la imaginación de cada uno es el límite.
-TODOS los días les llevaremos de paseo en el que podrán satisfacer su necesidad de ejercicio, podrán jugar libres con otros perros, podrán olisquear y “jugar a cazar”. Los paseos son para los perros casi la parte más importante del día. En otros artículos hemos hablado de cómo tener un “paseo saludable”.
-Estableceremos unas normas claras de convivencia, dejando claro desde el principio las cosas que están permitidas y las cosas prohibidas y se las enseñaremos con paciencia y cariño.
-Estableceremos unas rutinas y horarios de paseo, comida y descanso que les ayude a estar relajados, los perros aprecian la tranquilidad que proporcionan estos “ritmos predecibles”.
-Jugaremos con nuestro perro. Si jugamos todos los días con nuestro perro a juegos que le ayuden a satisfacer sus instintos podemos evitar muchos problemas de comportamiento.
- Podemos enseñarles trucos con clicker o practicar algún deporte canino pero siempre siendo racionales y asegurándonos de que nuestro perro disfruta de estas actividades tanto como nosotros, debemos vigilar sus niveles de estrés  y proporcionarles un descanso adecuado.
-Proporcionarle a diario la oportunidad de jugar con miembros de su especie, de manera libre, sin correas, en entornos controlados, recordemos que los perros son animales sociales.
- Ir al campo. Los paseos por la naturaleza son ocasiones incomparables para satisfacer sus necesidades vitales y naturales como perros…además a nosotros también nos vendrá genial respirar algo de aire fresco.
-Si tu perro es de los que disfruta con el contacto físico puedes ofrecerle una buena sesión de masaje…los beneficios físicos y mentales del masaje son de todos conocidos.
-Para algunas razas de perros, por ejemplo, los terrier, el instinto de cazar animales que están bajo tierra podemos intentar buscarles un lugar adecuado para escarbar y buscar su presa: en un lugar escogido del jardín (o del parque donde le llevamos de paseo) le enterraremos “tesoros” huesos, juguetes rellenos de comida…de esta manera aprenderá a escarbar únicamente en esa parte del jardín evitando los destrozos en el resto.
-Respetar sus horarios de descanso y proporcionales un lugar adecuado para hacerlo. Parece lógico ¿verdad?, pues por increíble que parezca si lo pensamos un poco, no siempre lo cumplimos.
-Conocer sus miedos y fobias y ayudarles a superarlas mediante método de habituación progresiva y NUNCA mediante sobreexposición.

 Analiza las tendencias de comportamiento de tu perro y ajusta el programa de estimulación mental y física a sus necesidades, cada perro es diferente, cada familia es diferente, utiliza tu creatividad para mejorar la vida de tu perro.

Observa a tu perro, cuando juega, cuando está solo, cuando interactúa contigo y con los de su especie, dale la oportunidad de expresar libremente sus instintos y necesidades, aprende y observa el lenguaje canino, aprende a entenderle y aplica lo aprendido para ayudarle a adaptarse a la vida contigo.
Los educadores caninos deberíamos preocuparnos por entender el comportamiento natural del perro y cuales son sus necesidades y buscar la mejor manera de encauzarlos y adaptarlos a su vida en el entorno humano, en nuestras familias, en vez de empeñarnos en suprimirlos.

Virginia Gallego. Educadora canina. Teléfono 606131980
http://pdtspain.blogspot.com
http://dogtrainercanarias.blogspot.com






Si tu perro te gruñe, DALE LAS GRACIAS.

¿Que hago si me perro me gruñe?
¡AGRADECERSELO!
Si, has oído bien, darle las GRACIAS por comunicarse contigo, por decirte que NO, que hay algo que no le está gustando de lo que estás haciendo.
No deberíamos castigar ni regañar si nuestro perro nos gruñe. El gruñido no es un síntoma de dominancia, no nos está retando, ni nos está amenazando, simplemente nos está ADVIRTIENDO que no se siente nada cómodo con lo que le estamos haciendo.
Puede ser que le duela, puede ser que le de miedo o puede que sienta desconfianza pero para él es absolutamente imposible explicarnos con palabras qué es exactamente lo que le está pasando pero el gruñido nos deja bien claro que NO LE GUSTA.
El gruñido no siempre significa lo mismo, hay perros que emiten un sonido muy parecido cuando les acaricias o cuando juegan pero si conoces bien a tu perro sabrás distinguir cuando es un gruñido de advertencia.
Si no haces caso al gruñido lo que viene después es TU RESPONSABILIDAD y lo que viene después del gruñido suele ser el mordisco.
Por eso insisto en que deberíamos agradecerles que nos gruñan para avisarnos ANTES de no tener más remedio que mordernos si seguimos insistiendo en nuestra conducta.
Creo que NUNCA debemos castigar a un perro por gruñirnos.
¿Qué puede pasar si le castigamos?.
Por definición, si una conducta es castigada tiende a reducirse o a desaparecer.
Si desaparece el gruñido es muy probable que el perro muerda sin previo aviso ( y esto es algo que por lo general no suelen hacer ya que forma parte de su repertorio de comunicación darnos muchas señales de advertencia antes de llegar al último recurso, el mordisco).
Si tu perro te gruñe ABRE LOS OJOS, intenta entender porqué. Qué está pasando para que te gruña. Si los gruñidos son muy frecuentes es muy importante que tomes medidas urgentes,. Tu perro no está bien, algo está pasando, es como si una persona estuviera chillando muy a menudo, sin duda le llevarías a urgencias, haz lo mismo con tu perro. Llévale al veterinario y descarta cualquier patología. Los problemas cervicales o de espalda suelen ser una de las causas más comunes en los gruñidos cuando manipulamos al animal (si hemos descartado un problema de socialización o manipulación temprana). La otitis, dolores de muelas, cojeras o procesos degenerativos como artrosis, cirugias o cualquier fuente de dolor puede son causas comunes para el gruñido.
Si el veterinario descarta una causa física debemos acudir a un especialista en comportamiento que sepa ayudarnos a entender que puede pasarle a nuestro compañero canino y cómo mejorar nuestro manejo de la situación para que no se sienta incómodo y mejore nuestra convivencia.
El gruñido es una respuesta emocional ante una situación en la que el perro no tiene control aunque puede convertirse en una reacción aprendida para alejar aquello que les desagrada.Por tanto si es una respuesta EMOCIONAL debemos descondicionar ese estimulo que lo provoca.
La obediencia y el adiestramiento tradicional no nos pueden ayudar en esta terapia. Si el perro se controla y permanece en sentado y quieto ante algo que le produce dolor o miedo no quiere decir que deje de sentir eso que siente, por tanto la raíz del problema no desaparece y puede ir aumentando el nivel de estrés del perro.
Podríamos comenzar por cambiar la respuesta emocional del animal ante el estimulo que lo provoca. Pedirle que "deje" o que vaya a "su sitio" o "mírame " son comportamientos alternativos que nos podrán ayudar a re dirigir su atención llegado el momento pero lo primero es lo primero. Necesitamos ALEJARNOS o apartale del estimulo que le provoca el gruñido para comenzar a desensibilizar.
La comida nos ayudará en este proceso. Si el perro está gruñendo es improbable que acepte comida. Buscaremos la distancia suficiente para que se relaje y acepte la comida y en ese punto podamos pedirle alguno de los comportamientos alternativos de los que hemos hablado (y le hemos enseñado previamente). Si mi perro no conoce ningún comportamiento alternativo simplemente le sacaré de la situación que le está molestando y evaluaré detalladamente que ha sido lo que ha provocado el gruñido.
El plan de acción para cambiar el estado emocional ante un estimulo depende de varios factores y debe ser un profesional el que te ayude en este proceso. No trabajamos igual si el perro gruñe a otro perro cuando le llevamos de paseo que si gruñe cuando está jugando suelto. puede que tu perro gruña cuando está comiendo su comida o cuando un niño se acerca a saludarle. es muy común el perro que está en el regazo de su compañero humano y gruñe si se acerca una persona u otro perro. Muchos perros gruñen cuando les intentamos dar un baño o cortarle las uñas, muchos otros gruñen al veterinario en consulta. Y a veces, las menos gruñe sin motivo aparente. En cualquier caso recomiendo que sea un especialista que utilice técnicas de modificación de conducta en positivo quien os ayude a entenderos mejor.
Contacta con nosotros en virginiagalego@gmail.com o en el teléfono 606131980
Virginia Gallego

sábado, 21 de noviembre de 2015

Parques caninos ¿para todos?

Cada vez en más ciudades podemos encontrar los parques para perros.

Hasta hace poco en la mayoría de ciudades de España podías sacar a pasear a tu perro casi en cualquier parque y allí encontrarte con los amigos, perrunos y humanos y pasar un rato agradable de charla y juegos. Ahora nuestra realidad está bastante más restringida, en Gran Canaria, por ejemplo, prácticamente casi todos los parques están vetados a los perros y las playas y paseos marítimos también. Aquí, como en otras ciudades, han intentado compensar esta falta de espacio de ocio con los parques para perros.

Los parques para perros son recintos por lo general vallados destinados específicamente al uso y disfrute canino. El tamaño si importa pero desgraciadamente a veces no es tenido en cuenta a la hora de diseñar estos espacios públicos. Evidentemente los perros necesitan espacios amplios para poder correr y jugar. Si el parque es demasiado pequeño es más probable que existan conflictos entre los perros (y sus compañeros humanos).

No todos los perros pueden o deben acudir al parque para perros. Los perros que más disfrutan en los parques caninos son los cachorros y jóvenes (de menos de dos años) a los que les guste jugar y están correctamente socializados. Sin embargo a otros perros el parque puede no ser nada agradables, producirles miedo, resultar traumático o producirles estrés. 

Por lo general los perros adultos se vuelven más selectivos al elegir sus compañeros de juegos y muchos no disfrutan en absoluto al verse rodeados de cachorros o adolescentes jugando “como locos”.

Nosotros somos los responsables de su bienestar por lo tanto debemos asegurarnos de entender y respetar a nuestro colega canino si no le gusta ir al parque. Estas son unas cuantas cosas a  tener en cuenta.

Si sueles llevar a su perro al parque pero que se pasa la mayor parte del tiempo debajo del banco y no juega con otros perros es más que probable que no lo esté disfrutando tanto como pensamos.

Tenemos que prestar atención a su lenguaje corporal y si muestra signos de estar incómodo o comienza su repertorio de señales de calma NUESTRA OBLIGACIÓN es ayudarle y sacarle de la situación.

Presta atención a la manera en la que juegan, el juego entre perros puede parecer muy brusco pero por o general es ritualizado. Parece que se están peleando pero en realidad están jugando ¿Cómo sabemos que están jugando? Leyendo su lenguaje corporal y teniendo en cuenta si los roles están compesados::
 ¿Siempre persigue el mismo? ¿Se turnan en las persecuciones? ¿Cuándo uno se pone encima del otro, después deja que el otro se ponga encima suyo?.
 En el juego normal suele haber muchos descansos y señales claras de estar disfrutando, carreras, saltos, juegos de peleas y persecuciones entre todos los participantes.

Si tu perro está siendo acosado por otro perro, es decir, los roles no están compensados y tu perro es siempre el perseguido e intenta escapar de debajo del otro perro que no deja de montarle constantemente es mejor que interrumpas el juego y te lo lleves a otra parte. Si tu perro es el acosador también necesitas interrumpirle, cuanto más practique este tipo de juego más nos costará reconducirlo a un juego normalizado.

Si llevas poco tiempo con tu cachorro o acabas de adoptar a un perro lo ideal evitar el parque para perros los primeros días hasta que ambos os conozcáis mejor y puedas averiguar si disfrutará en este entorno.

Si tenemos un perro con miedo a perros o a personas es preferible encontrar un lugar más apropiado a sus necesidades para nuestro paseo o escoger un horario poco frecuentado. 

Si tienes un perro pequeño es importante que le mantengas especialmente vigilado si hay perros grandes para evitar que le hagan daño accidentalmente.

En los parques para perros no suelen darse muchas peleas ya que lo normal es que se eviten pero deberás estar preparado por si tienes la mala suerte de verte envuelto en una.
 La mayoría de las peleas suelen durar solo unos segundos y se terminan en seguida sin necesidad de intervención pero si no es así, aquí tienes un par de consejos a tener en cuenta:  

-No metas las manos cerca de la boca de los perros. Parece obvio, pero lo cierto es que nuestra primera reacción siempre es coger a los perros por el collar y así es más probable que te acaben mordiendo. 

-Trata de cortar la pelea con algún ruido fuerte (lo ideal sería un ruido inesperado) o tapa sus cabezas con una chaqueta o lo que tengas a mano para distraerles lo suficiente para poder agarrarles. A veces el agua también funciona. 

-Lo ideal sería dejar que solo dos personas separen a los peros pero la experiencia me dice que serán muchas las manos que se meterán por medio y la gran mayoría sin saber exactamente que hacer.

-No hay un remedio único y eficaz para romper una pelea pero coger a cada uno de los perros por los cuartos traseros y levantarles a la vez que intentas separarles suele dar resultado. No lo hagas si crees que hay otra persona presente que puede hacerlo mejor que tu.

Creo que deberíamos crear un listado de Reglas de comportamiento para los humanos en el parque para perros. Podíamos incluir alguna de estas.

-         No te despistes. Recuerda que estás en el parque de perros y debes prestar atención a lo que ellos están haciendo. A veces nos despistamos y nos ponemos a hablar con otras personas mientras nuestro perro está pasando un mal rato siendo perseguido o tratando de evitar que le muerdan.

-         Presta atención al juego entre los perros y si crees que está “subiendo demasiado de tono” puedes interrumpirlo brevemente llamando a tu perro o interactuando con él.

-         Llamalé de vez en cuando, interactua con él, recuerdale que habeis venido juntos y dejale continuar con el juego, así será más fácil conseguir que venga cuando llega la hora de irnos a casa.

-         No lleves comida al parque de perros. Si quieres merendar hazlo en otro momento. Si llevas comida para premiar a tu perro ten en cuenta a los demás perros y si crees que puede crear conflicto con alguno de ellos, guárdala. 

-         Respeta a los demás perros de la misma manera que te gustaría que respetaran al tuyo.

-         No lleves a tu perro al parque si está enfermo, está en celo o no está vacunado.

-         Lo ideal sería que todos los perros estuvieran sin correa dentro del recinto, es más fácil que jueguen sin correa. Si crees que tu perro necesita llevar correa puedes llevarle una correa larga de 3 o 5 metros y dejarla colgando, pero debes supervisar en todo momento que esto no sea incómodo para él o para otros perros.

-         Si a tu perro le gusta mucho jugar a que le tiren la pelota es mejor que lo hagáis cuando estéis solos, es probable que no le guste compartirla con los demás. Las pelotas y otros juguetes suelen ser fuente de conflictos entre los perros y “ lo que empieza como juego, acaba en pelea”. Al parque se supone que venimos a jugar con otros perros y el juego de la pelota es más bien para jugar solos.

-         Ten especial cuidado si hay niños en el parque, vigila que no molesten a los perros y evita que se pongan en medio cuando estén corriendo. Los perros no suelen prestar atención a lo que tienen delante cuando van a toda velocidad, evita que se crucen en su camino.

-         Evita los conflictos entre perros y entre sus compañeros humanos, se supone que venimos a pasarlo bien.

-         Si ves algún perro siendo agredido por otro perro o por alguna persona AYUDALE. Llama a la policía si es necesario, nadie puede maltratar a un animal, ni siquiera, menos aún, su propietario)

-         La más evidente, no olvides recoger las cacas de tus perros y tus propios desperdicios antes de salir del parque, deja el lugar como te gustaría encontrarlo.

A mi particularmente no me gustan demasiado los parques para perros porque creo que no se respetan estás mínimas reglas de convivencia. No todos mis perros disfrutan jugando con otros perros y creo firmemente que los perros deberían estar suficientemente educados y socializados para poder convivir con nosotros en cualquier espacio público y por tanto las autoridades no deberían restringir su espacio de ocio a los parques para perros Sé que llegará el día que esto sea posible). Por otro lado creo que los perros disfrutan mucho más en un paseo tranquilo por la ciudad olisqueando nuevos entornos, por el campo o la playa que “encerrados” en un parque “obligados” a jugar sobreexcitados durante 20 minutos.
Pero ya que existen los parques de perros y a veces no hay muchas alternativas “legales” para los perros de ciudad, creo que nuestra obligación es utilizarlos de manera que TODOS lo pasemos bien, respetándonos y respetándoles.

Virginia Gallego. Educadora canina.  

Este articulo fue escrito para la revist REC+ Revista de educación canina en positivo. Puedes leerla AQUI

jueves, 19 de marzo de 2015

Reflexiones sobre verdades, creencias y rumores en la educación canina.

Había titulado este articulo errores más comunes en la educación canina pero he estado reflexionando y creo que es más acertado no hablar de "errores" ya que la realidad es que creo que el comportamiento canino esta siendo estudiado y las teorías que ayer creíamos ciertas hoy nos parecen obsoletas por tanto no voy a dar a ninguna teoría por VERDAD ABSOLUTA.
Aún así voy a hacer una reflexión sobre tres puntos concretos que afectan a nuestra relación con los perros y a la manera de educarles.

1.Mitos y falsas creencias en la educación canina, las supuestas “verdades verdaderas” sin base científica y seguir los “consejos de parque”.
2. Antropomorfismo, el perro quiere complacernos, el perro es inteligente y moral.
3. Teoría de la Dominancia

Las personas damos por ciertas teorías de dudosa procedencia. Es muy habitual escuchar a personas hablar sobre perros, sobre comportamiento animal, dando por verdaderas cosas que simplemente han escuchado en televisión o a algún conocido les contó en el parque mientras sus perros jugaban.

 El comportamiento animal ha sido investigado durante años por científicos expertos, sus teorías, apoyadas por sus experimentos, son las que deberíamos aplicar cuando queremos explicar un comportamiento o ayudar a un animal a modificar su conducta para adaptarse al entorno. Estas teorías están en constante cambio y evolución por tanto también deberíamos mantenernos actualizados en su conocimiento.

El “miamigomedijoquesuprimolecontoquevioporlatelequeelperrohizonoseque” puede hacer mucho daño. 
Lo mismo que no te tomarías un medicamento recetado o sugerido por un cualquiera(por ejemplo tu frutero o una amiga) para curar ninguna enfermedad, no puedo entender que nos fiemos de estos supuestos “expertos” y apliquemos sus consejos en la educación de nuestros compañeros caninos sin cuestionarnoslo siquiera. Si necesitas ayuda con un problema de comportamiento busca un especialista en la materia, confia en quien te ofrezca bibliografía que respalde sus actuaciones, quien demuestre el mismo cariño y respeto hacia tu perro que el que tu mismo sientes.

Otra de las cosas a tener en cuenta a la hora de educar a nuestro perro es el antropomorfismo.No podemos tratar a los perros como si fueran personas y a los cachorros como si fueran bebés, hay bastantes diferencias en cuanto naturaleza y por tanto su educación es diferente en ciertos aspectos. 
Os pongo un ejemplo:
El perro se hace pis en casa, le hemos regañado una y mil veces y no hay manera de que entienda,: pegándole con el periódico, llevándole al sitio en que lo hizo, restregándole el hocico con su propias defecaciones, si le pillamos justo cuando lo hace, etc. (métodos todos ellos recomendados por algún "experto de parque")
Puede, en el mejor de los casos, que el perro ahora no haga sus necesidades delante de nosotros y que o bien lo haga detrás de algunos muebles o que espere a que nosotros nos vayamos para hacerlo. Cuando la persona llega a casa se encuentra con la “sorpresita”y el perro se agacha, baja las orejas y se esconde.
Y nosotros pensamos: "sabe perfectamente que ha hecho algo malo, mírale que cara, mira como se esconde.Lo ha hecho para fastidiarme, es una venganza por haberle dejado solo". Es decir, pensamos que el perro lo ha hecho deliberadamente aún sabiendo que estaba mal y por supuesto que se siente culpable por haberlo hecho. Nada más lejos de la realidad.
Mirémoslo desde otro prisma. Según la teoría de aprendizaje: el perro aprende, por asociación al dolor, que cuando hace sus necesidades delante de ti no es seguro ya que le castigas, por eso “se alivia” cuando tú no estás. Cuando llegas a casa se siente nervioso porque asocia el olor del pis al castigo y tu llegada a casa muchas veces precede al castigo. El perro realiza “señales de calma” (todas aquellas que se le ocurren para intentar apaciguar tus ánimos y evitar el conflicto); estas son las orejas gachas, mirar hacia otro lado, esconderse, quedarse paralizado, ponerse panza arriba, orinarse encima, etc…
 El perro no entiende de ninguna manera porqué le estás castigando, no asocia el castigo al hecho en sí de haberse hecho pis, solo esta intentando calmarte para que no le vuelvas a castigar, no se siente culpable, tiene miedo.
Los humanos, como animales que somos, también aprendemos por el condicionamiento clásico y el condicionamiento operante PERO nosotros disponemos del lenguaje para expresarnos y utilizamos los conceptos de pasado y presente y además podemos pensar en abstracto.
Esto nos diferencia enormemente de los perros. Podemos explicarle a una persona  por que le castigamos exactamente.
Los perros no pueden desplazarse mentalmente hacia atrás o delante en el tiempo (los estudios están aún por demostrar este punto) y no tampoco está demostrado que sean capaces de pensar en abstracto, no entienden nuestro lenguaje (aunque podamos enseñarle que algunas palabras pueden ser importantes para ellos y aprendan a distinguirlas). y mucho menos son  capaces de entender lo que para nosotros es moralmente aceptable o no. No podemos castigarles de igual manera, de hecho, creo que no deberíamos castigarles de ninguna manera, deberíamos enseñarles a portarse adecuadamente en nuestro entorno.

El mayor problema en atribuirles las características de inteligencia y moralidad a los perros con la gran responsabilidad que ello implica y las graves consecuencias que les reportan con castigos crueles e innecesarios para su educación.
Si pensamos que el perro hace pis y caca en casa para fastidiarnos, con premeditación y alevosía porque consideramos que se arrepiente y se siente culpable, justificamos nuestros castigos.  Pero si nos centramos en la realidad, que como ya hemos aclarado se basa en teorías científicamente demostradas de que los perros actúan basándose en los principios básicos del conductismo: esto me funciona o no me funciona, me reporta algún placer o me produce dolor, es seguro o peligroso,entenderemos de una vez por todas que somos responsables del comportamiento de nuestros animales y debemos enseñarles las normas de convivencia par evitar errores, EL PERRO NUNCA SE PORTA MAL PARA MOLESTARNOS. ¡NUNCA!

Otro de los grandes mitos dentro del comportamiento canino es el que los perros desean complacer, sobre esto aún se están realizando estudios.
Al  perro le interesa nuestro estado de ánimo si este influye de alguna manera en las consecuencias que pueda tener para él. Está claro que si mi propietario está contento tengo muchas más posibilidades de salir al parque, que juegue conmigo o que me dé unas cuantas golosinas extras, cuando mi propietario está triste a veces también me gusta porque se pasa horas tirado en el sofá dándome mimos(aunque se olvida de sacarme de paseo y luego tengo que hacerme pis en casa y encima me regaña) y lo peor es cuando está de mal humor, entonces es cuando no entiendo nada, no le gusta que le salude cuando llega, ni que le ponga la cabeza en el regazo, ni que le traiga la pelota para jugar, me regaña por todo y me da miedo que me pegue,está claro que  me interesa que esté contento. 
Sin embargo los estudios nos demostrarán si son capaces de mostrar empatía hacia nuestros sentimientos a otro nivel.

Sobre el mito de la teoría de la dominancia podríamos hablar horas y horas, es, sin duda uno de los temas candentes a debate en todos los círculos de expertos en comportamiento animal. Tenemos libros como El Choque de culturas de Jean Donaldson o Dominancia Realidad o Ficción de Barry Eaton que nos ofrecen una amplia investigación al respecto. Por acercarnos un poquito al tema diremos que la mayoría de malos comportamientos atribuidos a que el perro quería escalar en la posición jerárquica dentro de la manada humana  pueden explicarse de una manera sencilla según las leyes del conductismo y la teoría del aprendizaje. 
Por ejemplo:
-         morder o mostrar agresividad ante uno o varios miembros de la familia,
-         tirar de la correa,
-         pasar por delante de nosotros por las puertas,
-         subirse a las camas o a los sofás y gruñirnos cuando intentamos bajarlos,
-         saltar o darnos con la pata para saludarnos,
-         ladrarnos para que le demos la comida o para que le tiremos la pelota,
-         pelearse con otros perros en el parque,
-         robar comida o ropa sucia,
-         no venir cuando les llamamos…

Estos comportamientos podrían explicarse fácilmente de la siguiente manera:

-         muerden a los miembros de la familia porque no hemos sabido explicarles la forma correcta de juego, o porque de alguna manera “les funciona” es decir, consiguen algo que les interesa haciéndolo, ya sea atención o por el contrario que le dejemos tranquilos.
-         Tiran de la correa para ir más rápido, para llegar antes al parque, para poder olisquear algo que les ha resultado interesante y sobretodo: porque tú caminas demasiado despacio,no porque quieran liderar ninguna manada ni nada por el estilo, seamos serios.
-         Pasan por delate de nosotros por las puertas porque quieren salir cuanto antes a la calle para poder jugar u olisquear , para hacer sus necesidades, etc…Porque lo que hay al otro lado de la puerta siempre es más interesante que lo que hay a este lado, y punto. ¿los lobos pasan delante de otros lobos por las puertas?????
-         Se suben a las camas porque son muchos más cómodas que el suelo y nos gruñen cuando intentamos quitarles porque les funciona, casi siempre consiguen que les dejemos en paz.
-         Saltan y nos dan la pata para saludarnos porque les hemos reforzado innumerables veces ese comportamiento, de cachorrito nos encantaba que se subiera a nosotros para hacerle caricias y siempre siempre consiguen nuestra atención (aunque sea negativa, regañándoles) cuando saltan sobre nosotros.
-         Nos ladran para que les pongamos comida o para que le tiremos la pelota porque les funciona, siempre acabamos poniéndole comida y tirándole la pelota(“para que se calle de una vez”)
-         Se pelean con otros perros en el parque porque es lo que hacen los perros, juegan a pelearse, si les ofreciésemos una buena socialización y suficientes oportunidades para jugar libres con sus congéneres, estos juegos nunca serían peligrosos sino ritualizados y divertidos.
-         Roban comida y ropa sucia porque les entretiene, porque forma parte de su naturaleza el buscar comida y olores nuevo.y sobre todo,porque nosotros se la hemos dejado al alcance.
-         No viene cuando les llamamos porque la mayoría de las veces el acudir a nuestro lado significa el fin de la diversión.

Y la explicación más fácil y coherente a cada uno de los comportamientos es lo hacen porque no les hemos enseñado que no nos gusta que lo hagan. Nadie les ha enseñado cuales son las reglas de convivencia.

Por tanto para evitar este tipo de comportamientos deberíamos centra nuestros esfuerzos en aplicar correctamente las leyes del aprendizaje animal, desterrar la mitología de la dominancia, ponernos manos a la obra y educarles.
Que los perros vienen del lobo es tan “verdad” como que nosotros descendemos del homo sapiens, de acuerdo, ¿en que influye eso para educar a los perros? ¿O es que  educamos a nuestros hijos basándonos en el comportamiento de los monos?.
Sigamos estudiando y sigamos aprendiendo de ellos y para ellos, establezcamos una pautas de convivencia en familia y ayudemos a nuestros perros a entenderlas para poder disfrutarNOS.

Virginia Gallego


lunes, 9 de marzo de 2015

¿Como evitar que mi perro pida comida de la mesa?

Cómo evitar que tu perro pida comida de la mesa

Esta es una estampa típica de una familia a la hora de comer: todos sentados en la mesa y el perro llorando o gimoteando, yendo de uno a otro e incluso saltando sobre la mesa para robar algo de comida.¿te suena?

Pedir en la mesa es un comportamiento bastante común pero es bastante fácil de prevenir y corregir.

Para empezar debemos pararnos un momento a analizar por qué el perro pide comida de la mesa. Tenemos que entender que es un comportamiento aprendido (y muy, muy reforzado). Piensa por un instante cuantas veces le has dado un trocito de pan después de comer, o los restos de tu comida o incluso algo más sabroso,porque pobrecito,¡¡¡mira que carita!!! Y si no lo has hecho tú (que ya me extraña) puede que haya sido papá, o mamá o la abuela a escondidas. Si, en todas las familias hay alguien que se salta la norma de NO DAR DE COMER DE LA MESA,.en todas, incluso en la mía.

Cada vez que hemos hecho esto le hemos enseñado que puede conseguir algo, que pedir en la mesa va a tener su recompensa, tarde o temprano alguien me dará algo. Estamos reforzando sin darnos cuenta un comportamiento que no queremos que se repita (esto sucede muy a menudo).
Lo que normalmente ocurre es que pasado un tiempo ya no nos hace tanta gracia que nuestro perro se ponga “tan pesado” a la hora de comer, ya no es tan cachorro y su carita de pena no nos “convence” tanto. Por lo general a estas alturas ya tenemos un perro que pide comida de una manera bastante brusca, puede incluso ladrar, darte con la patas o subirse a la mesa a robar de nuestro plato,aquí es cuando tenemos un verdadero problema.
Conozco casos en los que los propietarios prefieren comer de pie, en una esquina de la cocina para intentar acabarse su comida. Es una verdadera pena que nuestro compañero canino pueda condicionar nuestra vida de una manera tan desagradable. Se supone que tenemos un perro para disfrutar de su compañía, no para que se convierta en nuestro enemigo y nos tenga todo el día “en jaque”.

Vamos a analizar un poco más en profundidad el asunto.
Si la conducta ha sido aprendida está claro que podemos prevenir ese aprendizaje. 
Podemos utilizar 3 estrategias diferentes para abordar este problema:

1- La regla es muy sencilla: NUNCA LE DES DE COMER DE LA MESA. Tan sencillo como difícil de cumplir. Tenemos que llegar a un acuerdo con el resto de la familia y asegurarnos de que esto se cumpla.Si alguien, aunque solo sea una vez, le da de comer, volveremos a tener un problema, es más, el problema se hará más difícil de resolver. 

2- Podemos darle los restos de nuestra comida, si queremos y estamos seguros que es adecuado para su dieta, pero pondremos esos restos en su plato, no se los daremos de la mesa.(a mi personalmente me parece poco efectivo).

3- Esta es mi forma preferida de abordar este tema:  Le daremos algunos premios de comida mientras estamos en la mesa SIEMPRE Y CUANDO me ofrezca una posición de relajación, es decir, permanezca sentado o tumbado sin molestarme. Es decir, vamos a enseñarle que puede estar con nosotros mientras comemos pero que queremos  que lo haga sin saltar sobre nosotros, ladrar o saltar. Para ello reforzaremos (de manera progresiva) en principio que permanezca con las cuatro patas en el suelo. En un par de sesiones esperaremos a que se siente para darle algún trozo de comida y reforzaremos esta posición dándole premios bastante seguidos. Si se levanta no pasa nada, simplemente no recibe esos premios.
En las siguientes sesiones podemos esperar a que se tumbe para premiarle y finalmente solo premiaremos cuando esté tumbado y relajado. Si has trabajado en otras sesiones el refuerzo de las posiciones de calma será mucho más fácil que te las ofrezca. La clave está en la frecuencia en la que ofrecemos los premios en las primeras ocasiones y como ir disminuyendo esos premios sin crear frustración para evitar comportamientos como saltar o ladra (que en realidad no son más que comportamientos de llamada de atención del perro cuando está frustrado y quiere conseguir algo pero no sabe muy bien cómo hacerlo). Cuando permanezca tumbado tranquilo puedes reforzar con un hueso o juguete para mordisquear.

Una conducta aprendida también puede corregirse, utilizaremos un método llamado “extinción”, es decir, dejaremos de reforzar ese comportamiento que queremos erradicar. Volvemos a la primera táctica, implantaremos la misma norma en casa: NUNCA LE DES DE COMER DE LA MESA.
Las conductas aprendidas a base de refuerzos son difíciles de "extinguir" y además pasareis un periodo complicado llamado "curva de extinción" , es decir, el comportamiento se hará más fuerte antes de llegar a desaparecer. El perro dejará de pedir en la mesa si NADIE le da de comer en la mesa. Si algún miembro de la familia cae en la tentación y le da un “trocito pequeñito” porque “por una vez no pasa nada” no solo no podremos solucionar el problema sino que, en este caso, estamos creando un comportamiento muchísimo más fuerte. En terminología de psicología habríamos puesto el comportamiento “bajo refuerzo variable” y esto intensifica la respuesta. 
Si toda la familia colabora y cumplimos nuestra regla de oro veremos que en dos o tres semanas el perro “se aburre” de pedir y deja de molestarnos en la mesa.
Esta técnica de extinción no funciona si el perro se ve reforzado por pedir en la mesa con otros “refuerzos secundarios” que no habíamos tenido en cuenta. Como puede ser la atención recibida por mal comportamiento. Este es un error bastante común de todos los que tenemos perro, creemos que “castigar” a nuestro perro va a corregir su conducta, nada más lejos de la realidad. Vamos a poner este ejemplo: nuestro perro está deseando que le prestemos un poquito de atención, llegamos de la oficina y nos sentamos directamente a la mesa a comer. Pensamos que nuestro perro está pidiendo comida y comenzamos el “juego” él se acerca a ti y tú le empujas y le dices: basta ya, deja de molestar. El perro piensa: ya está, ya me está haciendo caso, ya estamos jugando, voy a repetirlo, mira: me acerco otra vez y mi dueño se levanta, me dice unas cuantas palabras (el dueño estaba gritando: déjame en paz, vete a tu sitio, no me molestes, el perro estaba entendiendo: bla bla bla bla bla). El perro solo entiende: mi compañero humano se pone a perseguirme y a jugar conmigo ¡¡¡qué bien!!!

Os invito encarecidamente a probar el método número 3 para evitar tantas complicaciones.

Falsos mitos, falsas soluciones
En el adiestramiento tradicional se “intentaba” dar una explicación al comportamiento de pedir en la mesa basándose una vez más en la anticuada teoría de la manada o teoría de dominancia. Según esto el perro pedía en la mesa porque quería escalar posiciones en la escala jerárquica familiar y convertirse en el líder de la manada. 
Para “corregir” el problema decían que bastaba con dar de comer al perro después de que nosotros hubiéramos acabado ya que el líder de la manada (nosotros) come primero y después comen los demás 
¿de verdad creemos que el perro va a asociar esta complicada estratagema?
Ya hemos explicado porqué los perros piden comida en la mesa:  es sencillo, les merece la pena, les hemos recompensado por ello. Creo que nada tiene que ver con manadas, jerarquías ni dominancias, se basa en uno de los principios básicos de la teoría de aprendizaje animal, el animal repite los comportamientos que se le han reforzado. Además, ¿no sería más sencillo no tener un perro hambriento mirándonos mientras nosotros comemos?

Basándonos en los métodos de la educación canina en positivo proponemos otras maneras alternativas de solucionar el problema. Como ya hemos explicado anteriormente lo ideal sería dejar de reforzar el comportamiento pero además vamos a añadir la enseñanza del “comportamiento alternativo incompatible”, una de las técnicas más sencillas y seguras.
A tu sitio
Para enseñarle este ejercicio necesitamos una alfombra, manta o cama, unos cuantos trozos de comida y como siempre, dedicación y paciencia.
Comenzaremos practicando SIN comida en la mesa. De hecho, comenzaremos practicando simplemente con la mantita, en un lugar sin distracciones.
Utilizaremos la técnica de señuelo refuerzo (aunque podríamos hacerlo por aproximaciones sucesivas o moldeado libre con el clicker).
• Con un trozo de comida en la mano, le guiaremos (poniendo la comida cerca de su hocico) acompañándole hasta la mantita. 

• Cuando sus cuatro patas estén dentro de la manta, le diremos “MUY BIEN” y le daremos el trozo de comida.

• Repetiremos el proceso unas cuantas veces, guiándole con comida hasta que realice el ejercicio con fluidez.

• Le diremos: A TU SITIO, y le guiaremos con comida hasta la mantita (tal y como hacíamos anteriormente). Premiaremos cuando las cuatro patas estén dentro de la manta. Repetiremos el proceso unas cuantas veces.

• SIN comida en la mano, le diremos A TU SITIO y le guiaremos acompañándole hasta la mantita hacia el lugar adecuado. Premiaremos con la voz y con comida. Repetiremos el proceso unas cuantas veces.

• Si hemos seguido los pasos del ejercicio y practicado varias veces durante varios días es muy probable que a estas alturas el perro vaya entendiendo el comando.

• Le decimos A TU SITIO y señalamos su mantita (intentamos evitar la ayuda de acompañarle). Espera a que el perro llegue a su sitio, dile MUY BIEN cuando tenga las cuatro patas en la manta y dale el trozo de comida. Repetir hasta que lo haga con fluidez.

• Aumentaremos la dificultad del ejercicio esperando a que se tumbe al llegar a la matita (es muy sencillo, no hace falta que se lo pidas, es muy probable que lo realice por si mismo… si fuera necesario ayúdale guiándole con la comida a la posición de tumbado). A partir de ahora solo recibirá el premio si se tumba al llegar a su sitio.

• Cuando hayas conseguido que vaya a su sitio cuando se lo pidas podremos comenzar a enseñarle a que permanezca en su sitio quieto hasta que se le digamos.

• Pídele A TU SITIO y cuando esté tumbado en su mantita acércate y retrasa el momento de darle la comida cuatro o cinco segundos. Estamos iniciando el QUIETO. Si permanece tumbado, dile MUY BIEN y dale el trozo de comida.

• Asegúrate de que tu perro está quieto y tranquilo en esta posición. Repite el ejercicio.

• Pídele A TU SITIO, y cuando esté tumbado en su mantita pon la palma de tu mano frente su hocico. Quédate a su lado y no te muevas. Pídele que no se mueva por unos segundos, simplemente retrasa el momento de darle la comida. Dale un trozo de comida, felicítalo suavemente y utiliza una palabra para liberarlo (¡ALE!, ¡BIEN!).

• Repite este proceso varias veces hasta que tu perro tenga una respuesta fiable en el ejercicio. 

• Poco a poco pídele que permanezca quieto por periodos más largos pero quédate a su lado.

• Cuando tu perro entienda el ejercicio, puedes empezar a moverte un poco. ¡Un paso hacia atrás será suficiente! Si tu perro se queda quieto con la orden, vuelve inmediatamente a su lado, prémiale y ¡ALE! 

• Repite el punto anterior varias veces hasta que se quede siempre quieto tras la orden mientras te alejas. Al principio siempre debemos volver pronto al perro para felicitarle y premiarle.

• Aumenta paulatinamente la distancia y la duración y distracciones en el ejercicio.

Es muy importante que ayudes a tu perro a realizar el ejercicio con éxito (debes asegurarte de pedirle sólo lo que puede lograr).
No queremos confundirle o frustrarle si realizamos demasiados intentos sin éxito. Por eso, al principio, pídele poco (lo que sabes con certeza que puede realizar) e incrementa tus exigencias muy despacio. Si tu perro no logra lo que le estás pidiendo, vuelve inmediatamente al nivel en el que realizaba el ejercicio sin fallos. De esta manera nos aseguraremos de que el perro tome el ejercicio como una experiencia positiva.

Cuando tu perro haya aprendido a ir a su sitio y permanecer tumbado y quieto cuando tú se lo pides podrás comenzar a practicar en “situaciones reales”. Prepara la mesa, ponte un plato de comida y di “A TU SITIO, es muy probable que tengas que ayudarle unas cuantas veces y guiarle con comida hacia su mantita pero con unas cuantas repeticiones seguro que consigues el objetivo.
Levántate a premiar en su sitio cada pocos segundos, ve aumentando el tiempo que debe permanecer quieto paulatinamente.
Aumenta las dificultades invitando a la familia a realizar el ejercicio contigo y en poco tiempo podrás pedirle a tu perro que se vaya a su sitio y os deje comer tranquilos mientras el permanece tumbado y quieto entreteniéndose con un hueso o con su juguete tipo Kong (premios y refuerzos por realizar el ejercicios correctamente).

Aunque este ejercicio parece largo y complicado la experiencia nos demuestra que hay perros que lo “entienden” rápidamente y en una sola sesión.
Por supuesto mientras le estás enseñando este “comportamiento alternativo incompatible” a la hora de comer tienes que evitar que siga “pidiendo” en la mesa, te aconsejamos que le mantengas en otra habitación, le pongas su ración de comida para entretenerle, le des su juguete interactivo favorito, un hueso o su Kong relleno de comida .

Cuando consigas que tu perro vaya a su sitio y permanezca tumbado tranquilamente mientras vosotros coméis tendrás unas comidas familiares mucho más tranquilas y tu perro estará también mucho más tranquilo y feliz (recuerda que está recibiendo refuerzos por cumplir lo que le hemos pedido).

Virginia Gallego